No se le pueden pedir peras al olmo, evidentemente, ni que utilice un discurso ilustrado a gente como el portavoz de IU que es muy posible que no alcance a ello. Pero si cabe exigir a los políticos que, aunque su verba sea pobre, al menos no sea zafia ni plebeya. Hay quien confunde el radicalismo con la violencia verbal y la dialéctica con la grosería, y entre ellos destaca ese portavoz de IU, un tal Castro, que parece empeñado en reconvertir el ámbito parlamentario en una taberna bufa. Y como no cabe esperar de sus mandos que lo corrijan, lo suyo sería que el Presidente del Parlamento, aunque fuera por mantener una apariencia de dignidad, no consienta que en la Cámara que representa a los andaluces se rebaje la corrección hasta estos extremos abyectos.

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