El Grupo Ence también se suma a las empresas del Polo que se proponen despedir a sus trabajadores por medio de esos EREs no sabemos hasta qué punto justificados. Celulosa, en fin, también cerrará sus puertas provisionalmente a partir de junio dejando fuera a sus más de 300 trabajadores actuales, cerrando prácticamente un círculo maldito que se ha precipitado en estas últimas semanas hasta dejar el mundo industrial onubense a los pies de los caballos. Y mientras los sindicatos se pelean y la Dipu se compra sedes suntuarias, Gobierno y Junta, Junta y Gobierno, dejan pasar los días en espera de no se sabe qué milagros que habrían de llegar. Huelva, hay que repetirlo, esté en plena emergencia laboral. Si esa coyuntura no se supera pronto no es difícil predecir un crak completo que afectaría a toda la provincia.

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