Nada más sacar la coronilla del torbellino de la crisis, los demócratas americanos, frente a la pétrea cerrazón de los republicanos, han sacado adelante en la Cámara de Representantes el plan de reforma de la sanidad que es, sin duda alguna, la estrella del programa electoral de Obama. Quizá no sepa mucha gente que los EEUU son el único país desarrollado que, en aras de un prurito hiperliberal y otras tradiciones, carece hoy por hoy de un sistema de cobertura médica para sus ciudadanos, a pesar de que ya Teodoro Roosevelt intentó resolver ese absurdo problema zanjado por el propio Franco en España de manera expeditiva. ¿O es que se puede permitir que en un país próspero –su exitosa gestión de la crisis lo confirmaría si fuera necesario—cuente en su población con 36 millones de personas que carecen de cualquier cobertura sanitaria? Hace años que las Administraciones de ambos partidos vienen desmantelando los restos de la asistencia pública con mano de hierro y ésta es la hora en que el bando republicano sigue sin aceptar un remedio que logrará cubrir el riesgo al 96 por ciento de aquella población. Obama hará historia con esta decisión que introduce en la sociedad americana una mejora inaplazable en el país que posee la mejor medicina del planeta y, por añadidura, los mayores recursos. Es una buena noticia contra los agoreros que hace tiempo se desgañitan predicando el desplome del “Estado del Bienestar” y la vuelta a la primitiva jungla de la competencia desnuda. Quienes ahora se han opuesto a ella con uñas y dientes –la ley, tras un debate de doce horas, sólo ha sido aprobada por 220 votos contra 215—habrán de aceptar más pronto que tarde la insostenibilidad de una postura que cuestionaba de manera insuperable el principio de solidaridad de su democracia.

El plan de Obama debe superar todavía la prueba del Senado desde donde algunas voces han anunciado ya una demora en laeventual aplicación del histórico proyecto, pero es, en cualquier caso, un ejemplo interesante que habrán de tener en cuenta algunos sistemas europeos, incluidos los socialdemócratas, que desde hace años juegan con la idea de una posible privatización de la sanidad en vista del crecimiento exponencial de sus costes. Entre otras cosas porque nunca resultó fácil dar marcha atrás en las conquistas sociales básicas y que conciernen al grueso de la población, pero también porque quizá no ande descaminada la opinión de ciertos expertos que creen que el abandono sanitario puede resultar aún más gravoso económicamente que un bien gestionado sistema asistencial. Obama les ha dicho a los congresistas que al ofrecerles esta ley les daba una oportunidad de ésas que sólo una vez se presentan en la vida. Un país que se ha quedado solo en esa carencia, no puede permitirse el lujo de no entenderlo.

13 Comentarios

  1. Este no es más que el primer paso, pero me explico tu impaciencia, que compartimos muchos en todo el mundo y no sólo aquí en Babilonia. El problema es si el proyecto partirá más o menos al PD porque eso sí que podría supner una hipoteca para todo el mandato de Obama.

    Lo que no puede permitir EEUU es seguir siendo el único país industrializado sin cobertura sanitaria general. Esa es una vergüenza que se conoce bien en el país pero ante a que existe una triste resignación, aparte del conocido reflejo calvinista que insiste en la teóría del mérito.

  2. El problema es que , por lo menos en estas tierras, es imposible adaptar la cobertura médica a nuevos tiempos.
    En Francia la seguridad social cuesta un riñón al estado. Hospitales públicos y clínicas privadas viven ambas de lo que les paga el estado. Si siguen existiendo las clínicas es porque un mismo acto médico sale mucho más barato en una clínica que en el hospital….aunque , naturalmente, las clínicas no tienen todas las inversiones y el material de los hospitales. Sin embargo el sistema hospitalario francés necesita de una buena revisión, porque es muy caro y cada vez menos eficaz (recuerden cuando los calores). Me parece escandaloso que los fondos de pensiones americanos se lucren con los gastos de la seguridad social francesa, cuyo déficit abisal pagmos entre todos. Por otro lado cuando se quiere reformar algo, disminuir costes, razionalizar gastos, es imposible.
    Si no se logra adaptar el sistema, a más o menos largo plazo, éste explotará. Y desde luego, con la seguridad y la vivienda, la salud es LA base de una sociedad más justa.
    Un beso a todos.

  3. Obama se juega el prestigio, pero la sociedad americana, incluyendo a la oposición de partido, sabe que no tiene más remedio que cerrar esa llaga como sea. Habla jagm del númerod e desasistidos pero no lo distribuye por razas, y pueden suponer que son los negros la inmensa mayoría seguidos de los hispanos y orientales.

  4. En mi etapa de estudiante allá comprobé que los ususarios de la “beneficencia” eran sobre todo los pobres, en partivular los pobres de color, fuera cual fuera ese color. Luego la beneficencia se ha ido cerrando y demasiada gente se ha quedado a los pies de los caballos, abandonada sola y en casa. ¿Se puede permitir eso una primera potencia que gasts en un año de una de sus guerras loq ue necesitaría para arreglar casi el problema mpara una buena temporada? Los políticos americanos, sin llegar a tanto, han debido comprender que no.

  5. Habla el Anfi acerca de la idea de una posible privatización de la sanidad en vista del crecimiento exponencial de sus costes así como de la actuación del generalito ferrolano en la SS española. Llevo más de 30 años en el mundo de la medicina y durante todo este tiempo escucho como un ritornello el primer estribillo. Hoy se habla, ahí están las empresas públicas de Salud, de gestión de lo público con criterios de lo privado: rentabilidad, contratos, eficacia, economicismo…

    Un par de puntualizaciones si se me permite:

    El Instituto Nacional de Previsión (INP) fue creado por Antonio Maura y promulgado por Alfonso XIII por Ley del 27 de febrero de 1908, que no se extinguió hasta 1978 . A finales de 1941, se creó el Seguro Obligatorio de Enfermedad, SOE, basado en el frustrado Seguro Obligatorio contra la Tuberculosis, apoyado por la Falange e incluso cuando se aprueba la Ley de Bases de Sanidad Nacional (25 de noviembre de 1944) fue considerada como una maniobra contra la Falange y es con la nueva Ley Fundamental del Estado, el Fuero de los Españoles (17 julio 1945), cuando se sancionará definitivamente el seguro de enfermedad.

    En la década de los 50 se comienza la construcción masiva de Residencias Sanitarias -el términoHospital era víctima de un sentido altamente peyorativo, asociado a beneficenca e indigencia- con el claro recuerdo que muchos tenemos de cómo su cobertura no llegaba al principio más que a determinados sectores de la población, quedando otros muchos -autónomos, pequeños empresarios, obreros agrícolas…- fuera de él.

    No es hasta 1978 -ya difunto el general- repito, cuando se univesaliza la cobertura sanitaria y pido disculpas por el rollete precedente. (La Historia de la Medicina estaba considerada en la carrera una María, pero me deleitó el hecho de conocerla. Hoy he desempolvado algunos apuntes).

  6. No sabía yo que la cobertura sanitaria en España no se generalizó hasta los años 78. Pensaba que a primeros de 70 ya era un hecho consumado. Entonces ¿cuántos años ha funcionado realmente bien el sistema médico actual español, porque segón lo que tengo leido, en algunas autonomías el sistema tiene enormes fallos?….
    Besos a todos.

  7. Seguro que… el autor no ignora las justas puntualizaciones que hece Yamayor, que convendría repuntualizar diciendo que la cobertura inicial, la franquista, no terminaba en la SS sino que se veía reforzada por la Beneficencia –suprimida por la Democracia–, los centros dependientes de las Diputaciones (normalmente, Hospitales) y cierta red de hospitales especiales (antituberculosos, manicomios y así). De hecho la asistencia no era tan insificiente y hay que reconocer que las sucesivas ampliaciones de beneficiarios que hizo la Democracia no comportaron, en principio, aumento sensible ni de las instalaciones ni de los efectivos sanitarios, cosa de la que se han quejado mucho los profesionales… y los pacientes. Supogo, ya digo, que el columnista se refiere al tema desde este sobreenrtendido desde el interés en referirse al gran salto que va a dar Obama, a pesar de que en EEUU hay un porcentaje de población asegurado en “la privada” mucho mayor del que aquí había en los viejos tiempos.

  8. Hay cosas que no comprendo. Si la atención sanitaria es tan costosa, entonces por qué la medicina privada (las mutuas) son un negocio tan grande? Y si son un negocio para la privada ¿por qué el Estado no aprovecha el modelo, como amaga en hacer, y crea una única medicina? Los americanos dudan ahora por la presión de lobbis (no sólo de los republicanos) que defienden los intereses de las compañías privadas aseguradoras. ¿Ustedes lo entienden?

  9. ¿Ha oído usted hablar del dumping, querido don Laberinto? Las sociedades o mutuas españolas lo practican a fondo, compensando pérdidas de ganancias a base de reducciones de costes, es decir, pagándole menos al médico, al analistal al fisioterapeuta y demás. La competencia sería muy difícil si la Administración quisiera de verdad introducir alguna vez la habitación individual (Chaves la prometió en Andalucía hace lo menos doce o quince años…) o resolviera las enormes esperas que hoy son forzosas.

  10. Gracias, Galenillo, es de justicia que se digan esas cosas. Lo de Obama un paso de gigante. Lo de Franco, aquel infame, también lo fue en su día, comootras de sus medidas sociales. Lo inadmisible es que EEUnidos esté como está, sobre todos sus negritos e hispanos.

  11. para entender bien el sistema de salud precario de e.e.u.u. hay que ver la película de Psicko de Mr. Moore impresionante

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