Se desmadra el “rociazo” de la Dipu, llueven las críticas sobre el gasto en sillas y sobre el gesto señorito de renovar los excusados, se reproducen, como en un concurso de chorradas, los argumentos en defensa de lo indefendible, hasta llegar a la cúspide de esa camizace sin nada que perder y mucho por ganar que es la diputada calañesa Cinta Castillo, que ve en la mansión de la vergüenza nada menos que una “sede institucional” y una “magnífica idea”. Y en la web de la competencia, un milagro: los porcentajes “clavados” durante una semana –82 por ciento de noes, 18 por ciento de síes—saltan invertidos y, de la mañana a la noche, oh milagro, igualan y aún superan la prueba los hinchas de Cejudo. Desde luego, si ése es el escenario elegido para promocionar a Manuela Parralo como eventual candidata a la alcaldía, duro va a tenerlo en la campaña. ¡Mira que poner W.C. nuevos! ¡Hasta para ir a mear se gastan nuestro dinero! Y el partido, callado, como si la juerga no fuera con él. Quitan los crucifijos de las escuelas pero llevan flores a la Blanca Paloma. Parralo debería desenfilarse de esa foto que va a permanecer indeleble en la memoria onubense.

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