La Humanidad debe de estar ya cansada en exceso. Lo vimos el otro día en la escalofriante escena del vendedor ambulante que se inmoló en Túnez quemándose a lo bonzo, una imagen que ha desatado una larga cola de imitaciones tan escalofriantes como difíciles de entender. El sábado pasado trató que quemarse un joven en el mismo Arco del Triunfo parisino aunque la policía acabara impidiendo su propósito, pero menos suerte tuvo un adolescente marsellés que convalece ahora de las graves quemaduras sufridas. La ola de imitadores alcanza desde El Cairo, donde se tientan la ropa a la sombra de los servicios de inteligencia occidentales, hasta Marruecos, Argelia o Mauritania, cada cual con sus suicidas correspondientes, una epidemia rara pues todo indica que sus víctimas/protagonistas responden a cierta sugestión integrista islámica a pesar de que el suicidio choca frontalmente con la prohibición coránica. En Occidente, y al margen de las excepciones referidas, que no dejan de ser anecdóticas si bien se mira, contemplamos el espectáculo con la ilusión de la lejanía y sin una idea clara de sus causas profundas, pero parece evidente que un conflicto hondo y agudo se está produciendo en la entraña del mundo islámico y, en especial, en la franja magrebí, un conflicto que seguramente expresa el disgusto radical de sus poblaciones con unos regímenes abusivos sin excepción, en los que las mínimas libertades hoy imprescindibles en la aldea global apenas son respetadas. No se quema uno vivo así como así ni se implica en una causa política poniendo por medio la propia vida si no es impulsado por motivos realmente básicos y menos recurriendo a ese ritual extremo que en el que los desesperados parecen querer dejarnos la evidencia de su deseo de desaparecer hasta la ceniza. Porque el suicidio, más allá de la sugestión de las modas, es una decisión inexplicable sin una causa abrumadora. El romanticismo a lo Kafka, la visión de la vida como un permanente ejercicio de renuncia a la propia muerte, concierne en exclusiva al psiquiatra. Achacarlo a la lucidez tiene tan poco sentido como endosárselo a la cobardía.

 

Claro que hay algo en este fenómeno que desborda la psicología y exige la reflexión sociopolítica, algo que nos fuerza a preguntarnos por la causa de esa sorprendente respuesta que es la autoinmolación, y que sin duda apunta a la insufrible homogeneidad que los regímenes postcoloniales han impuesto en esa vasta zona. No se quema uno vivo así como así, insisto, ni se concibe el martirio voluntario sin una grave causa. Nuestras presumidas democracias tendrían que asomarse sin remilgos a ese macabro plató y entreabrir los ojos para tratar de comprender a tanto desgraciado.

8 Comentarios

  1. Mal tiene que andar la cosa, lo raro es que no se haya anunciado con síntomas anteriormente. Lo de Egipto parece lo peor. Los EEUU van a tener que diseñar otra estrategia en la zona.

  2. No hay nada más triste y escandaloso que el suicidio de un joven. Pero el suicidio es algo muy extraño y que efectivamente tiene sus modas. Recordemos el pacto suicida de los jóvenes por el net, la ola de suicidios que cruzó Francia, Alemania y el Reino Unido creo, cuando se publicaron las memorias del jóven Werther, fue algo inaudito.

    Creo que el suicidio es una manera de decir «No futur». Es cuando se está desesperado y no se espera ya nada más de la vida, por eso es tan chocante en un joven que por definición tiene toda la vida por delante. Lo sorprendente es que se dé en los musulmanes pues, como dice don José António, » el suicidio choca frontalmente con la prohibición coránica.»

    Besos a todos.

  3. Lo que indican esos suicidios en serie es que, como se sugiere, la situación en toda esa amplia zona que va desde Egipto a Mauritania y el Sáhara, es decir, todo el Magreb y algo más, es de una dureza terrible. Son países sin derechos ni libertades fuera de la arbitraria voluntad del poder, países que controlan la vida y hacienda de sus súbditos y los tratan de manera expeditiva. Y todo ello es posible que esté provocando la desesperación que explicaría los suicidios.
    Cuando leo a doña Marta recordar la ola de suicidios en Internet entiendo que se trata de algo tan diferente como una moda juvenil, temible en una juventud desnortada, y en cuanto a lo del joven Werther no será preciso recordar que el romanticismo queda hoy lejos. Si se suicidan en esos países los revolucionarios es porque están desesperados por sus privaciones políticas y por su extrema debilidad económica.

  4. Me gustaría saber qué prestigio social tienen, qué se dice de los inmolados a lo bonzo en la comunidad de donde proceen. No me sorprende la de cosas (incluida la chorrada suprema de prenderse fuego ) que hace la gente por la fama.

    Saludos.

  5. Los regímenes de Arabia Saudí desde hace más de 40 años, Irak -hoy-, los emiratosárabes, Túnez, Egipto -desde la caída de Nasser-, Libia -hoy-, Afganistán -invadida hoy por entre otros Espanya-, Argelia -desde la muerte de Ben Bella-, Marruecos -desde el siglo XIX-, Siria, Jordania. Pakistán, y no se si me dejo alguno más, son Regímenes que se mantienen con el ASESORAMIENTO OCCIDENTAL y ESPAÑOL en ayuda logística para que repriman a sus ciudadanos y NOSOTROS mantener nuestros intereses petrolíderos y comerciales en sus dominios.

    ¡¡Ya está bién de hipocresía y cinismo!!

    Y en España hay cada día según estadísticas, entre 4 y 10 suicidios diarios.

    Entren en el blog del Abate y leerán sobre ISLANDIA la lección de ciudadanía que nos dan, con los mismos problemas que Espanya en la situación financiera occidental. De la que Europa no dá NINGUNA NOTICIA.
    Están saliendo de la crisis por sí solos, después de mandar al PARO a todos sus dirigentes.

  6. La columna habla de la quema a lop bonzo, que es algo más que suicidio, si me lo permiten, por más que cualuiqer suicidio sea deplorable en extremo. Lo iunteresante, me parece a mí, es la llamada de atención sobre la situación de esos países que en tan escaso tiempo han desarrollado la ola de suicidios. Es estupenda la tendencia al maximalismo crítico (casi cada día lo vemos sin salir de este Casino) pero una columna es una opinión necesariamente particular.

  7. Existe un acuerdo no firmado que desliza un piadoso velo informativo sobre el suicidio. Solamente cuando alguien puede hacer carnaza de él, por cualquier motivo, salta a los medios, tantas veces fieles a aquello de “mi reino por un scoop”.

    Atendiendo al riesgo de contagiosidad, ni siquiera el INE da estadísticas claras sobre los mismos y conduce por un enrevesado laberinto de causas, edades, circunstancias y demás. Puede decirse, y le falta rigor a mi palabra, que la balanza con las muertes en accidentes de tráfico estaba nivelada hasta hace pocos años, en que estas últimas han descendido, mientras hay quien afirma que aquellos han aumentado y no poco.

    Es anecdótico, por lo interesado de su publicidad, el conocido caso de un anciano de 80 y algo, cuidador de su esposa con Alzheimer, que al ser diagnosticado de un estadio avanzado de su cáncer, dio muerte a su mujer, antes de suicidarse. Lógicamente, porque engordaba una estadística interesada fue catalogado como violencia… coño, que no trago con poner “de género”, pero así se etiquetó. En medicina Legal se habla de suicidio ampliado, pero claro, esto no vende. ¿Mesentiende?

    (Madame, tengo una leve deuda con usted que espero saldar pronto).

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