Los observadores franceses han coincidido en calificar de “vuelta de página” el fin virtual de “Libération”, el mítico periódico de la izquierda francesa. La dura competencia con el periodismo informático y la prensa gratuita, junto a indudables presiones políticas, han conseguido que el diario fundado en 1973 por el filósofo Jean Paul Sartre junto a Serge July y otros rezagados de la esperanza, haya sucumbido a las exigencias de un nuevo accionariado cuyo liderato ostenta un clásico del capitalismo dinástico, Edouard Rotshchild, dueño actual de casi cuatro de cada diez acciones del popular “Lib”. La encrespada sociedad de trabajadores del periódico ha dado el último paso forzado en esa marcha al aceptar la condición ‘sine qua non” de Rothschild, que no era otra que la renuncia al derecho del colectivo a vetar las decisiones cruciales que pudieran condicionar la libertad de la publicación, un derecho que, no obstante, conservará, no se sabe si a título retórico o algo más, la persona que encabece la Redacción. El viejo proyecto libertario se pliega así, como anteriormente lo habían hecho otros, a la exigencia de homogeneización del criterio que impone a distancia el designio de uniformidad del pensamiento que parece ser el requisito previo de la revolución ‘neolib’, aunque la entrada en escena de personajes tan influyentes como el viejo fundador de “La Repubblica”, Carlo Caracciolo, o del “nuevo filósofo” Bernard-Henry Lévy permita albergar una última esperanza de independencia de criterio. El Mercado ha podido más, en definitiva, que la imaginación y la voluntad juntas, y al periódico –un “producto” como otro cualquiera en ese ámbito—no le ha quedado otra que sucumbir. Larga vida a la nueva ‘Lib’, por supuesto, pero el hecho de ver a Rothschild en el lugar de Sartre habla por sí solo.

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El control efectivo de la Opinión por parte del Capital resulta tan inevitable, en este sistema, como inquietante, incluso para quienes no disfrutan precisamente con modelos demediados como el que vive en el momento actual la prensa española, porque el contraste de pareceres y, en consecuencia, la información no mediatizada, han de seguir siendo tan imprescindible a las democracias como hasta ahora si se pretende mantener intacta la confianza de la opinión. Todo indica, sin embargo, que proyectos como el derivado de la revolución del 68, que Sartre logró articular poco después, han dejado de ser posibles hoy o, cuando menos, han de vivir expuestos de continuo al irresistible asalto del gran capital que, como es lógico, tratará de imponer en cada caso y habrá de conseguir en la inmensa mayoría de ellos, una estrategia liquidadora del utopismo de la independencia sustituyéndolo por esa ficción dilecta de las socialdemocracias de pacotilla a que se ha visto reducida, en los últimos tiempos, buena parte de la prensa crítica europea. ‘Lib’, por ejemplo, no era un papel cualquiera sino un verdadero icono de la izquierda francesa y, al menos desde que Internet facilitó su lectura a distancia, también de la europea en general, pero la “dictadura del balance” no hace excepciones y ‘Lib’ había perdido un significativo número de lectores o, por lo menos, de ejemplares vendidos en el kiosko. Y Rothschild no ha hecho nada imprevisible en ese trance sino algo tan perfectamente adecuado a la lógica del sistema como es comprar la libertad del periódico exigiendo incluso renuncias de significado tan inequívoco como la que se ha visto forzada a tragar la hasta ahora poderosa asociación de asalariados de la casa. Uno menos, pues, otra voz con sordina –ya veremos–, quién sabe si un nuevo cristobita en manos de un ventrílocuo de intenciones desconocidas aunque, desde luego, no inimaginables. ¡Sartre contra Rothschild! Ese combate está decidido, como es natural, antes incluso de que la campana suene en el rincón.

12 Comentarios

  1. Antier sin ir más lejos, una servidora se enteraba del cambio de patrón en ‘Libé’, aunque el Jefe hoy la identifica con ‘Lib’. Cómo se ve que él apatrulla mucho por la France y yo sólo la pisé en cuatro o cinco ocasiones. Por lo tanto me esperaba la columna de hoy, casi una necrológica. Nombra de paso a uno de los diarios que abro a menudo, casi cada día, ‘repubblica.it’ pues la bel-lissima lingua d’il Dante es muy asequible para mi corta poliglosia. Y para casi todos nosotros, a pesar de que junto al portugués lo desestimamos por puritita ignorancia.

    Que la prensa escrita -miles de toneladas de papel prensa gratuita se despilfarran hoy en cualquier mercado o boca de metro- está en crisis no es ninguna pamplina. La prueba está que por un par de euros del Adesele hoy tenemos a todas las cabeceras importantes a un golpe de ratón. Luego a EM o EP hay que soltarles unos céntimos de suscripción. Siempre mucho mejor que soportar la atosigante publicidad y lentitud de quienes ustedes ya saaaben.

    ‘Libé’ será probablmente menos libre a partir de ahora, pero a cambio tenemos acceso a un abanico mucho más amplio que nunca. ‘Le canard enchainé’ nunca tuvo un vuelo más ágil. No es gratuito pero sí su ‘dernière Une’ que sirve para matar el gusanillo.

    Por supuesto nada tan amplio como el

    http://www.esperanto.se/kiosken/

    (que no es ‘spam’, Maestro, o sí, y vuestra Reverencia me lo sabrá perdonar).

  2. Casi no me atrevo a hablar con la nave vacía, pero no quiero dejar de consignar mi preocupación por los riesgos que ja apunta y mostrar mi trsiteza por la crisis de un símbolo como era “Lib”. Por otra parte, sigue la dificultad informática para entrar y salir de este rincón, querio ja, y aunque sé que no debe de ser cosa suya, me uno a quienes reclaman más agilidad al blog.

  3. Esperábamos tu protesta y aquí está. Una pena. No creo que la cosa sea tan apocalíptica como la pinta doña Epicíclica, sino que no es probable que la prensa escrita convencional se someta a la tiranía de la lectura informática. En cuando a la prensa gratis total, ya saben: un camelo dentro de una oscura operación dentro de un enigma dentro de sabe Dios qué.

  4. No será lo mismo leer una Lib con Rotschild, seguro, pero lo raro es que queden todavía espacios libres en este mercado persa. Echemos nuestras barbas (los caballeros, por favor) en remojo, por lo que pueda ocurrir aquí.

  5. Lo que no me explico es cómo pueden tirar adelante periódicos que nunca veo comprar a nadie. No citaré los de mi ciudad, para qué, pero en cada una de las de ustedes ocurrirá lo mismo, supongo. Vamos hacia un oligopolio que quizá acabe en monopolio. En España, a algunos efectos, ya falta poco.

  6. Jefe, le escuché esta mañana en Herrera en la Onda y tiene usted más moral que el Guerra. Mira que enzarzarse con López Garrido, que es un experto mentiroso, a quien Julio Anguita pone en su sitio (el de los taidores pagados) en sus memorias! No se exponga más de la cuenta, que le vana dar lo mismo. ¿o es que no se ha percatado de que muchos compañeros suyos guardan la ropa divinamente mientras nadan? Permítame que no de nombres.

  7. Una pena, si señor, un periódico-emblema de toda una era europea, porque Francia es medio corazón y medio hígado de Europa. ¿Nos llegará a nosotros esa hora? Ya sé que no es poco lo que aquí nos ha caído encima ya, pero todo puede empeorar.

  8. Usted es un nostálgico, don de mi alma, un “esprit fort” con alma de jilguero, como decía un maestro que tuve en la universidad de los años 50/60. No se maltrate, hombre de Dios, y haga caso a las recomendaciones de doña Epi cuando se pone abuelona y nos recomienda serenidad y buenos alimentos.

  9. Hace tiempo que no aparezco, no por dejadez ni desinterés, sino por motivos de trabajo (viajes). Hoy le leo desde París, precisamente, y me uno al duelo. Seguiremos en contacto.

  10. Nadie nos dice que Libération no sobreviva a la invasión neolib, neocom o lo que sea. Como a usted no me disgusta que haya desembarcado en ella Bernard Henri-Lévy, que dentro de esa banda, es de lo que mejor se puede escuchar. Veremos el peso de Rothschild, pero conservo alguna esperanza. No es tan fácil deshacerse de un medio acrisolado sin quedar con el trasero al aire. Gente como Levy no creo que esté por esa labor.

  11. La crisis del “proceso” está dejando claro en España que sólo hay dos opciones en prensa. Que El Mundo sea el único que sa hoy la noticia de la reuniónb miserable PSE-Batasuna (es decir, /ETA) lo dice todo.

  12. C’est fini, señores.La ” Libé” de ayer no era la “Libé” del 68 pero no interesaba conservar su voz única y algo disonante.
    El único que resiste es “Le canard enchané” ,
    más contundente pero a veces muy anticlerical.( Reconozco que por momentos se me atragantan los artículos come-curas)y sin embargo ¡Dios le dé y le conserve larga vida!
    El pensamiento único, a eso vamos derecho.Por eso son tan importantes hombres como don JOse Antonio, y columnas como la que tenemos el honor de leer.

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