Vivir del turismo

Basta con echar una mirada a la EPA para entender que el crecimiento español actual se debe, ante todo, al éxito turístico. ¿Tiene sentido gravar con una tasa a nuestros visitantes siendo así? No lo parece, por más que se argumente que, bien administrada, su recaudación podría favorecer y mucho a la propia actividad turística al mejorar el patrimonio y los servicios. Depender del turismo, que es sector tan sensible, no cabe duda de que es arriesgado, pero ya me dirán qué hacer mientras se dependa tan radicalmente de su renta. Vivir del turismo no es lo ideal, pero vivir sin él, aquí y ahora, no es imaginable más que desde una equivocada avaricia o desde la barbarie ideológica. Los fundamentalistas de la turismofobia están jugando con fuego en casa ajena.

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