Reaparece el tema de la carretera Huelva-Cádiz, esa conexión reclamada por el sentido común que los políticos han convertido en un sodoku de partido. No es sostenible la excusa de la protección de Doñana, un parque en el que ha ocurrido de todo y que cualquier verano registra varios incendios en su periferia sin que la autoridad vaya más allá de tratar de apagarlos como buenamente se pueda. Ni la yenka que se trae la Junta, que si sí que si no, probablemente porque la exigencia se plantea desde el partido de la oposición aunque sea con el respaldo unánime de los promotores. Ese pleito debe ser sacado de la pelea partidista para buscarle la imprescindible solución en el terreno de nadie que es el de los intereses de todos. ¿Cómo mantener el aislamiento, cómo vivir de espaldas esas dos únicas capitales contiguas que carecen de acceso directo entre ellas? Deben ser los ciudadanos, a través de la opinión pública, quienes exijan ese planteamiento práctico. De los partidos, desgraciadamente, todo indica que no puede esperarse más que partidismo.

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