Por los datos que se van conociendo (y hay que incluir la ayuda recién concedida pro la Junta para los más desfavorecidos) quizá no bastan los mecanismos público y privados que se dedican a proteger a los que, como consecuencia sobre todo de la crisis económica, no tienen, en Huelva, ni un techo ni de qué comer. Quizá no fuera demasiado designar a un comisario de confianza –a ser posible ‘cívico’, no vinculado a las Administraciones—para averiguar a fondo la situación y tratar de proveer en consecuencia. Una sociedad como la onubense no puede consentir esa miseria extrema, visible en plena calle además, como no debe tolerar la pobreza vergonzante que humilla a tantas familias descolocadas por la circunstancia. No es justo dejar a ‘Cáritas’ y otras organizaciones todo el peso de esa tarea. Sobrando tantas oficinas y consejos, no se ve por qué no establecer uno dedicado a la solidaridad más elemental.

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