Lenguaje ejemplar el del Presidente de la Diputación sevillana al calificar al ex-director general de Empleo al que la Junta y el PSOE quieren cargar el mochuelo de los ERE, de “chorizo, putero y drogadicto”, observen la finura y elegancia de la expresión. Lo que no dice es que esa piltrafa humana (según él) se mantuvo en el cargo, no un día ni dos, sino diez años, y que lo logró con dos Presidentes y tres consejeros distintos. ¿Qué pasa, que durante todo ese tiempo era una malva el ahora detractado y, de pronto, se ha vuelto malísimo y despreciable? Lo de los ERE ha resultado una bomba de racimo y todos los malhablados del mundo no van a conseguir que un único pringao se coma solito semejante marrón. Ya le verán.

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