Sánchez de Bergerac ha nombrado ministro de Universidades a un astronauta, de Fomento a un maestro de escuela, de Cultura y Deporte a uno que dice que “odia el deporte”, de Defensa, a una mujer, ¡a ver!, y ha sentado a su derecha a Carmen Calvo, la minerva que dijo que “el dinero público no es de nadie”: calculen. ¡Once mujeres en total y sólo seis varones, todo un gineceo dispuesto a durar y a eternizarse si posible fuera! ¿Empezaremos a oír ahora peticiones del androceo reclamando la paridad y quién sabe si la discriminación positiva? No lo permita Dios, pero es poco dudoso que el espectáculo está servido, al menos hasta que la legislatura acabe de muerte natural. Con eso y la que está cayendo, ¡Dios salve a Borrell!

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