Están poniéndolo peor ellos mismos, a medida que enredan el “caso Chaves” en infantiles sofismas, proclamas voluntaristas y vetos a la verdad. ¿Por qué se insiste en esconder –a El Mundo, por ejemplo—el expediente que se les muestra a otros medios reconocidamente afines? ¿Qué sentido tiene prolongar esta agonía irreversible negando a la oposición un documento que, en su caso y momento oportuno, podría exigir la propia Justicia? Creo que Griñán –en la buena fe de cuyo compromiso roto sigo creyendo—va a acabar pagando más de lo que le correspondería por imperativo de la lealtad. Tan seguro estoy de eso como de que el fondo del “caso” marcha ya solo, con o sin expediente.

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