El conocido provocador Michael Moore, azote de Bush y fiscal kamicace de muchas miserias americanas, va a iniciar una nueva cruzada contra el sistema de su país, en esta ocasión centrado en la crítica del sistema de salud de la primera potencia mundial que a él le parece –y no es ningún secreto– manifiestamente mejorable. En el festival de Cannes se estrenará en esta ocasión un alegato contra ese sistema comparado nada menos que con el de Cuba, país al que ha viajado subrepticiamente en compañía de cinco afectados por la catástrofe de las Torres Gemelas que no encuentran en su país, según dicen, la atención el cuidado que les ofrecerían en los hospitales del castrismo. La tesis de Moore podrá ser desatentada, una vez más, si se quiere, pero viene a coincidir con no pocos estudiosos que vienen denunciando hace años la involución de un sistema de salud que ha dejado ya prácticamente a la intemperie a cuarenta y cinco millones de personas en función de un rígido criterio de gestión que viene aplicando a los centros sanitarios –lo mismo con republicanos que con demócratas, a pesar de las apariencias– los principio de la libre empresa, es decir, la regla de que un ciudadano tiene derecho a recibir del común justo el equivalente de lo que ha contribuido, pero ni un perrín más. Tiene ese fabuloso sistema, igual en el área pública que en la privada, más medios y mejores tecnologías que ningún otro, pero nadie discute hace tiempo que a él no tiene acceso colectivos cada día mayores de ciudadanos descalificados a pesar de la insistencia de la OMS en que el derecho a la salud es inalienable y el repetido eslogan que mantiene que entre las diversas formas de desigualdad existentes en nuestras sociedades desarrolladas, ninguna equiparable a la injusticia en el sistema de salud. Moore será un provocador, eso no se discute, pero sus denuncias –recuérdese “Bowling for Colombine” o “Fahrenheit 9/11”– caen indefectiblemente como sal sobre la herida. Por algo será.
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La estrategia estatal seguida, insisto, por ambos partidos, viene consistiendo en reducir progresivamente los servicios gratuitos, como me explicó hace años cenando en el Village neoyorkino el gran preboste de esa gestión que es el psiquiatra sevillano Luis Rojas-Marcos. Moore, sin embargo, sostiene, en consonancia con la opinión de muchos investigadores, que la causa de una política tan injusta como eventualmente explosiva radica en los nexos decisivos que reúnen al poder con la farmaindustria, por un lado, y con las compañías de seguros, por otro, nexos reforzados, al parecer, tras cada campaña electoral en razón de las famosas contribuciones voluntarias que esas poderosas compañías entregan a los partidos dominantes. De poco valdrá esta vez, pues, la intriga burocrática que pretende buscarle las cosquillas al cineasta por haber viajado indocumentado a la dictadura caribeña o el rifirrafe patriotero que le acusa de lastimar el prestigio patrio, toda vez que sus conclusiones habrá de ser, muy probablemente, aplicables a los países europeos que viven idénticos o parecidos riesgos desde hace tiempo. Y “Sicko”, el documental en cuestión, batirá seguramente nuevos récords de taquilla en virtud de la paradoja de que pocas cosas tan taquilleras como el testimonio de la injusticia o el retrato de la desdicha humana, dos fallas del psiquismo colectivo a las que Moore ha cogido con destreza las medidas y a cuyo éxito contribuye, por explicable paradoja, las inquisiciones que el poder moviliza contra este tipo de denuncias demoledoras. Demasiada gente en USA reconocerá la verdad de fondo de la crítica de este cine rebelde. Las democracias financian espontáneamente las críticas que se le dirigen y tal vez en proporción a la hostilidad y resistencia que les oponga el poder. Algo que no podría ocurrir en Cuba, ciertamente, donde tampoco se muere nadie abandonado en una calle.

17 Comentarios

  1. Le agradezco el tema. El final de este cuento es la privatización porque no hay Estado que resista este gasto creciente. La diferecncia de clases, provisionalmente interrumpida en el ámbito sanitario por la SS, volverá a campar por sus respetos. Este munco,. el Hombre, no quiere igualdad y la meritocracia en no pocos casis camufla el desel de desigualdad, de “diferencia”.

  2. Eso no será fácil, colega pesimista, por más que crezcan los gastos. Cuando una especia (la huimana en este caso) se acostumbra a una ventaja selectiva (y ésta lo ha sido, y grande, fundamental), no es probable que de marcha atrás y vuelva a los orígenes.

  3. 11:06
    “no podría ocurrir en Cuba, ciertamente, donde tampoco se muere nadie abandonado en una calle.”
    Ciertamente, no sé si los curan o los llevan a morir a un sitio más discreto, pero lo cierto es que los cubanos no pueden conseguir en sus farmacias una aspirina para paliar una migraña o un dolor de muelas o un antiácido para tolerar su ingesta diaria de frijoles y arroz partido (el que aquí le damos a los perros) ni tampoco una modesta venda.

  4. Lo cual es tan cierto, don Griyo, como que esa penuria es efecto de un bloqueo de medio siglo mal contado, un bloque que paga el pueblo con sus migrañas y no los dirigentes, por cierto. Creo que las palabras de gm están puestas en razón y no hay que ser más papista que el papa de Roma. Aparte de lo de siempre: que el tema –la mala sanidad, el clasismi de los sistemas sanitarios, las connivencias del poder con las industrias, etc.– lo vamos dejando hoy también de lado.

  5. ¿En que quedamos, señor justiciero, guerrero del antifaz, Moore es un loco ganaperras o un héroe porque unas veces lo ataca y otras lo deifiende usted…

  6. Igual la pudiera pasar a gm lo mismo que a su partido de usted, que una veces ataca a la OTAN y otras al defiende a dentelladas, ahora es más atlantista que nadie, luego pretende vivir de espaldas al Océano de Occidente.

  7. Bochornosa la mirada continuamente hacia el ombligo de muchos “occidentales”.

    Éste Estado y muchos más, aguantan lo que ellos seleccionan en sus presupuestos.

    El indeseable Estado USA, gasta más en la industria militar, que toda la Europa comunitaria junta.

    Y a los bobos les está inculcando la falacia, de que el ESTADO no puede aguantar tanto gasto en prestaciones sociales.

  8. Yo quiero ver esa película o reportaje, pero hace tiempo que sabemos cosas como las que nos cuenta la columna sobre el desmantelamiento del sistema sanitario gratuito en los Estados Unidos. ¡Y el papel desempeñado en ello por algún español…! Me gusta de este tío qje no se muerda la lengua ni cuando ha de nombrar a gente que le cae cerca.

  9. Hace ya años que me explicaron lo del Medicare y el Medicaid. No lo entendí demasiado. Pero el Jefe desgrana verdades como puños que desglosaré (lo intentaré) brevemente.

    Partamos de que USA ha pasado de ser un país adolescente (puede que no sea la fecha exacta pero sí fácil de recordar, 1.777) a la primera potencia mundial, aunque ya no faltan nuevos aspirantes a la mano de doña Leonor (Huy, lo qu’he dicho).

    Cualquiera que tiene un amigo yanki sabe que, si tiene dos dedos de frente, ya desde su primer sueldo asigna una cantidad a su ahorro. Han nacido y crecido con una mentalidad que a nosotros los europeos resulta complicado entender. Los amigos del rifle y todo eso.

    El detalle de la farmaindustria es de capital importancia. Como las petroleras o los fabricantes de armas y aviones. Pero en medicina hay muchas otras cosas importantes, además de la botica.

    La población excluida es en gran parte la América que no vota. Si alguien la vió, recuerden a Jack Nicholsson en “Mejor imposible”. Tu seguro te cubre -o no te cubre- una determinada analítica. (Aquí los seguros privados están aprendiendo la lección). El resto es lo que podríamos llamar beneficencia. Poca y mala.

    Poner a Cuba como ejemplo es una patochada del Mur, el Torrente de por allí, millonario podrido a pesar de su pinta. Obras son amores.

    Mi don Elitróforo pone el dedo en la llaga al hablar de la falta de aspirinas. (Llamazares se formó en Cuba, qué quieren que les diga). A Fidel no le falta ni un perejil en su enfermedad, ¿cierto?

    Mi don Ropón, de quien no soy digna de besar el borde de su toga, me parece que patina hoy un poquito con el cuento del envergue del embargo. Fidel, los Castros, según las bífidas, son ricos dignos del Forbes, pero someten a su país a un embargo mucho más duro que USA.

    Finalmente, pero no el último pordió, discrepo de mi don galenillo. Una sanidad pública b-i-e-n-g-e-s-t-i-o-n-a-d-a sí es posible. En el 82 yo oí como una patochada la palabra priorizar, me parecía un término pedante para un hecho capital e imprescindible. ¿Qué ‘prioriza’ hoy nuestra medicina pública? Disculpen que no siga, es que me ha dado la risa floja.

  10. Ay, que se m’olvidaba. Soportamos un “turismo sanitario” brutal. Guiris de media Guirilandia vienen a pasar unos días a Expaña y de paso visitan un hospital, donde les operan o les tratan de algo que no cubre la seguridad social en sus países, por aquello de que ya zemoh comunitarioh. No somos más tontos porque no dedicamos suficiente tiempo al entrenamiento.

  11. Los estúpidos izquierdistas del antifranquismo, definían al General Franco como el depositante de una gran fortuna en Suiza.

    Siempre combatí aquella definición tam boba. Era un dictador sin escrúpulos, pequeño de estatura, abstemio y misógino.

    Ahora ocupa su lugar el amigo Fidel, que será todo lo que se diga pero rrrrriiiiicccoooo……¡vamos !

    Como Franco….morirá en Cuba…. y si puede en la cama.

  12. VERDADES QUE ESCUECEN (22 de mayo de 2007)
    Has denunciado algo, José Antonio, que me trae muy indignada hace mucho tiempo. El País de la “Declaración de Derechos Humanos”, donde se hace gala de la “Libertad”•e “Igualdad” de todos los Ciudadanos Americanos, con cosas tan buenas –que también las tienen-, ¿cómo puede tener esa vergüenza de Sanidad?

    Privada, sí, aquí, aunque no lo sea, también pagamos lo nuestro por ella. Pero es que la sanidad que allí puede pagar un ciudadano de clase media bajita es de vergüenza, y no digamos los pobres de solemnidad, que como no les toque la lotería de entrar en el porcentaje al que tienen obligación los “Grandes y Cualificados Hospitales Americanos, van a la madera de inmediato.

    Pobres americanos. ¡Hay tanta gente buena allí y no pueden hacer nada! Por eso mismo no soporto que se confunda a los GOBIERNOS con los PUEBLOS.

  13. Nada pánfilo, a pesar de mi fama, discrepo de esa minimización de los efectos del boicot que antes he oído. También del inverificable cuento de la fortuna de Fidel. Me quedo hoy con la insistencia de jagm en la deriva de la sanidad pública, allí donde la hay, hacia la privada, una deriva que los sociatas vienen aireando desde la época gonzalista.

  14. No desprecien tanto al , aguarden a ver su película. El jefe escribió aquí ya que Moore se hace rico a base de denunciar los abusos contra los pobvres, y eso es verdad, pero ahí queda. Peor serían muchas otras fórmulas de cine propaganda.

  15. La tesis de la columna, impecable. El sr. Moore, más que dudoso. El sistema americano, justo como don ja lo destripa. Me ha encantado la naturalidad con que ha puesto al psiquiatra Rojas-Marcos en el sitio que corresponde sin levantar la voz.

  16. Hoy me quedo, aparte de la tesis de gm. con el desdeñoso silencio dedicado por el blog a ese Sociata seguramente inquieto por lo que pueda ocurrir el domingo. Suerte y al toro, aguerrido bloguero, pero deje en paz a cada cual con su libertad de expresión.

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