El acoso a la intimidad que caracteriza a esta era problemática no proviene sólo del temible “ojo público” sino también del privado. Es cierto que resulta incomparable el alcance de semejante acoso cuando son los poderes políticos quienes lo patrocinan, como lo prueban cada dos por tres las revelaciones sobre sus manejos –en España ha sido espiado telefónicamente el propio Jefe del Estado y ni siquiera entonces llegó la sangre al río–, pero no conviene despreciar la cooperación privada a este auténtico asalto al fuero íntimo. Los buenos oficios del ‘New York Times” acaban de desvelar la existencia de un programa secreto de acción antiterrorista que habría sido ocultado al Congreso por la Administración Bush y, en concreto, por el vicepresidente Dick Cheney, y que incluía no sólo la autorización de métodos atroces para obtener información más reservada sino, incluso, la famosa “licencia para matar” que algunos ingenuos creen todavía exclusiva de la fantasía cinematográfica. No se conoce, al parecer, el resultado de semejante dispositivo orwelliano, pero sí parece saberse ya de buena tinta que el programa de control ciudadano masivo lanzado tras el 11-S por Bush no se limitó a su ámbito propio sino que, de hecho, espió durante años a millones de personas en todo el mundo, cuyas comunicaciones fueron ilegalmente intervenidas hasta obtener lo que una fuente oficial ha calificado como una verdadera “montaña de información” utilizada quién sabe para qué. Pero también en el ámbito privado prolifera la curiosidad por la vida ajena, hasta el punto que revela el escandaloso descubrimiento hecho por ‘The Guardian’ del montaje de escuchas que desde el grupo Murdock habría estado espiando a una larga lista de personajes ingleses. La excusa antiterrorista vale lo mismo que el negocio de los “tabloides” a la hora de saltarse a la torera el derecho a la intimidad en un mundo ‘mediatizado’ hasta el extremo que ilustra la enorme y creciente demanda de la prensa alcahueta y la insaciable ansiedad del Leviatán. El Hombre vale cada día menos en este zoco sin ley.

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Sé, por supuesto, que no es lo mismo pinchar el teléfono del Jefe del Estado que interesarse por las confidencias de Gwyneth Paltrow o Alex Ferguson, y acepto que la escucha universal justificada por el terrorismo no es comparable a la basura menor que apalea la prensa rosa (y la otra, muchas veces), pero todo ese acervo miserable procede de un mismo desprecio por la persona y por sus más elementales derechos. No era tan ilusoria la utopía de Orwell, desde luego, como los hechos demuestran a cada paso, ni nos resulta tan ajeno aquel paisaje sin intimidad posible, rodeados como estamos de acechanzas sin posible escapatoria. Esta generación está liquidando al individuo al suprimir sus fueros. No podíamos imaginar que la hipertrofia del espíritu liberal acabara dando de sí una forma tan sibilina de colectivismo.

10 Comentarios

  1. La paranoia conspiaratoria se convirtió, como bien apunta el Anfi, en una serpiente y no de mazapán, que terminó en la autofagia de su propia cola. No hay que recurrir a la imaginativa de los novelistas del género negro para saber que, con el 11-S se montaron nuevos, sobre los ya existentes, enrevesados programas informáticos con miles de analistas, en los que saltaban alarmas cuando en los millones de correos electrónicos diarios se producían determinados términos. No solo titadyne o mochila, sino un montón más de sinónimos y términos disfrazados.

    Volvemos a un tema que es un ritornello en este blog, seguridad versus libertad. Mucho me temo que en esta era de la conexión, en que todos los papás hacen lo posible por controlar qué páginas web visitan sus hijos adolescentes o con quien se comunican por el telefonino, nuestros patres conscripti controlan, por nuestro propio bien -I suposse- todas y cada una de nuestras conversaciones. Nos puede mosquear ad infinitum, pero esto es lo que hay.

    [Mi adorable doña Clarines: gracias por su confianza. En el tema de la gripe A, poco tengo que añadir. Mi teoría es que se ha convertido un tema más de salud, preocupante sí, pero de segunda categoría, en un boom mediático que puede ser un Nessy que rellene escaletas de telenoticieros durante mucho tiempo. No es menor la aportación de mi don Griyo. Al mismo tiempo las cinco o seis hipermultinacionales farmacéuticas no dejan de hinchar el perro porque en ello les va una megamillonada. En la información de las personas que desgraciadamente fallecen suelen comentar, como de pasada, que padecían otras patologías. Si un inmunodeprimido, por una quimio por ejemplo, o un paciente cardíaco inestable, se contagian por cualquier virus banal, esto les puede llevar a la UCI y probablemente a la morgue. Por una supuesta confidencialidad se oculta esta información y solo se dice que se ha confirmado que había contraído la gripe previamente. Los laboratorios que se dedican a la virología, algo novedoso que no existía hasta que el VIH afectó a los ricos, están haciendo su agosto precoz, y lo que te rondaré morena de Julio RdTorres. Mis respetos y mi afecto, doña).

  2. Grave denuncia la de hoy, no por conocida menos ineteresante, y con la guinda del espionaje radiofónico del Rey como remate. El poder de Leviatán crece sin tino y cada día hay circunstancias que lo favorecen, al margen de la indiferencia general que cree que no le va nada en el control de las comunicciones íntimas y en el de la información. Pronto no podremos hablar sin el temor de ser escuchados… ¡o vistos! Esta democracia debería hacer un esfuerzo grande, respaldado por la mayoría ciudadana, para evitar esta asalto a ese santuario que siempre ha sido la intimidad de cada cual.

  3. La intimidad se vulnera porque la dignidad no vale un pito. Busquen ahí la razón de tantos abusos y la encontrarán. El Estado moderno por otra parte nació con voluntad de control mlo más absoluto posible de los “súbditos” (ojo al étimo) y ahora que dispone de medios colosales de control no iba a desperdiciarlos. Dicen que la información es poder y es verdad. La mayoría de esta caterva vive de ese negocio inmundo.

  4. España consiguió cvomo favor respecial que los EEUU le dejarn utilizar el gigantesco montaje electrónico de observación mundial, no recuero el nombre, con el que se obtuvieron éxitos en la lucha contra ETA. Pewrom hoyu sabemos que hay grabaciones de conversas telefónicas hasta en el último Ayuntamiento de pueblo, hay cámaras por las calles que alcanzan al interior de las viviendas, y hjay satélites que controlan todo el tráfico de la comunicación desde arriba. Orwell era un papafrita en la práctica, al lado de estos Grandes Hermanos.

  5. Aparte de la inmensaidad del crimen que supone el espionaje de los contribuyentes por el Poder, me interesa mucho el encgoque de la columna cuando advierte que tannto ese crimen como la canallada de las alcahueterías, tan en boga, pertenecen a un distintas familias dentro de un género común. Esta es una sociedad espiona, alcahueta, ventanera y lo que ustedes quieran, en la que el individuo y sus derechos sagrados no valen nada, como bien se comentaba antes. De arriba abajo. Que cada palo cargue con su vela, pues.

  6. Ustedes que son darwinistas en general no deben extrañarse de estas curiosidades de Homo Sapiens, puesto que vemos en la naturaleza que esos presuntos ancestros son muy alcahuetes, como gusta decir este señor gm. Él mismo es un curioso de aquí te espero, por lo que compruebo al leer sus columna y comprender cómo bucea diariamente en libros y periódicos –no niego que también en su proopia memoria– para elegir tema y armar el argumento. Total, que no sé por qué irritarse tanto contra unas cámaras y unos pinchazos telefónicos si es que, como espero, no tienen nada que temer de la vigilancia. Que tengan ujn buen día. (Yo les sigo a diario bahjo este calor sofocante).

  7. Qué calor, buena gente!!! Totalmente de acuerdo con la equiparación (relativa, como se advierte) entre el espionajes y la invasión estatal y la alcahuetería privada. De todos modos es un asco vivir en este patio de vecinos sin ley ni vergüenza. Nos parece que sería ver en el tema que hoy propone y desarrolla la columna un motivo de menor importancia.

  8. Mi acuerdo incondicional con el tema y el criterio. También con la mayoría de las opiniones expresadas. ¡Beban mucha agua, aunque no tengan sed!

  9. (Pues por aquí hace fresquito y ayer nos llovió un montón y se aguó la fiesta.)

    Considero que todos los gobiernos, sean cuales sean, cuando llega el caso, dan licencia para matar….y como tambien considero que el bien común debe imponerse a los intereses partisanos, lo entiendo hasta cierto punto.
    Lo que me repugna es el cuchicheo, es la prensa basura, las “revelaciones” escandalosas, osadas y a menudo falsas. Deberían multar los periódicos que incurriesen en esas prácticas, en vez de lo cualse compran como panes y todo el mundo habla de ellos.
    Tenemos lo que nos merecemos.
    Besos a todos.

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