Nada escapa al modelo maniqueo, al dualismo maldito que enfrenta a unos con otros, en definitiva a buenos y malos, según desde donde se mire. Dos grandes partidos, dos grandes sindicatos y ahora también dos grandes asociaciones de vecinos para partir por gala en dos alñ vecindarioi de Huelva y continuar en la lucha cñívica el pulso pollítico, unos al lado del PSOE, otros al lado del PP, irreconciliables, teledirigidos, subvencionados. En los viejos tiempos el movimiento vecinal luchaba unido contra la dictadura. No se entiende por qué en libertad ha de luchar entre sí, contra sí mismo, como doble correa de transmisión de los partidos, que son los que hacen el gasto. ¿Los ciudadanos y sus problemas? Eso es lo de menos o, siquiera no es lo de más, mientras dure esta situación cada día más enconada.

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