Lo cuenta Livio (pero no él sólo) para subrayar la extrema situación de los vencidos y lo recordaba antier la imagen lastimosa de doña Susana flagelándose en una cadena nacional y genuflexa ante Sánchez: “Fui yo quien se equivocó y no Sánchez; él, acertó” al ceder el paso a Rajoy… ¡Guay de los vencidos! Se comprende la ansiedad de la que lo tuvo todo y todo lo perdió, pero da grima comprobar hasta qué punto de indigna sumisión es capaz de doblegarse la soberbia política con tal de seguir en el machito (y en la nómina, por descontado). Ni la última gracia de salir airoso mueve a estos “profesionales” para los que el pundonor poco significa frente al rival vencedor. También es verdad que viendo como sus ratas se tiran del barco los ánimos se vengan abajo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.