Día de la Constitución en la Delegación del Gobierno en Andalucía. Nutrida presidencia de primer nivel, como es natural, con dos huecos notables: el del presidente de la Junta y el del presidente del Parlamento. Si yo hubiera sido la señora Delegada hubiera dejado en esa presidencia dos sillones vacíos porque en esa efemérides no caben excusas ni delegaciones. Y es que, acaso, al presidente Griñán y los suyos ya no le gusta esta Constitución que establece una nación unitaria y aguarda para apoyarla a que se reforme y convierta en otra “federal”, es decir, en un mapa distinto en el que cada región española será un “estado soberano”, y que hasta podría ser compatible, según él, con una España “asimétrica”. El himno de Andalucía resonó en la ocasión como pollo sin gallina. El nacional como gallo apedreado.

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