Lo mismo que agosto, enero es inhábil en el Parlamento y, sin embargo, sus Señorías siguen cobrando sus dietas por manutención y mantenimiento. Todos, oigan: el PP, el PSOE y Ciudadanos, lo mismo que los revolucionarios de Podemos que aseguran que destinarán ese vergonzante ingreso a “alguna causa social”, pero trincar, lo que se dice trincar, todos trincan. No se trata de una anécdota sino de un escándalo por completo incompatible con la situación socioeconómica de una autonomía arruinada que soporta un 30 por ciento de parados. Derecha o izquierda, da lo mismo: la pasta es la pasta, y no ha nacido, por lo visto, quien tenga el cuajo de negarse a cobrar en caja lo inadmisible. El “buen gobierno de las tripas” –dijo Cervantes—es lo primero.

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