Llama la atención en un profesional acreditado como XXXXX Medina su actitud frente a un conflicto como el que hace tiempo que se vive en esos servicios de urgencias del “hospital de referencia”, es decir, del Juan Ramón Jiménez, que, según sus propios médicos, “van de mal en peor”. La tremenda pitada que éstos le dedicaron ayer puede ser el prólogo de acciones más graves que, de producirse, ciertamente habría no habría más remedio que reconocer que llegarían cargadas de razón ante el insultante desdén con que  los gestores sanitarios tratan a sus profesionales. Y ojo porque no se trata sólo de la imprevisible gravedad de esas acciones (los médicos dicen que renuncian a un huelga legal que la regulación abusiva de los “servicios mínimos” convierte en inútil), sino de la que implica que un sector tan vulnerable de la vida hospitalaria no encuentre salida a la situación de práctico colapso en que lo ha terminando sumiendo una “presión asistencial” intolerable. ¿El delegata, la consejera? Bien, gracias. Una vez pasadas las elecciones todo vuelve a ser menos urgente.

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