Mientras la presidenta Díaz firma respetuosa con el ministro de Interior el acuerdo para mejorar la seguridad contra el acoso de los narcos en la costa gaditana, un Sánchez ya por completo destemplado irrumpe en La Línea reclamando ese mérito para sí, coreado por el portavoz de aquella, quien, por su lado, aprovechó el viaje, una vez más, para hostilizar al Gobierno de la nación. Van a lo suyo –¡a ver adónde van a ir si no!— y por completo de espaldas al interés general, subrayando a un tiempo la honda fractura interna que vive su partido y el intolerable egoísmo partidista. ¡Si hasta cierren la puerta a sus viejos y experimentados dirigentes! Después de todo, Montesquieu sostuvo hace mucho que no hay que esperar de los políticos más que la mediocridad.

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