No hay otro remedio que estar de acuerdo con el consejero de Turismo, Paulino Plata, cuando dice que la situación del hotel rociero ‘La Malvasía, abierto sin papeles, no es cosa que le incumba porque él no concede ni retira licencias. Vale, pero entonces ¿a quién corresponde el marrón, buen hombre, acaso a su correligionario el alcalde de Almonte, o tal vez a la delega del Gobierno en Huelva? Es lastimoso el espectáculo que brindan un día sí y el siguiente también desde una Administración tan avara de sus competencias pero que se apresura a echarlas por la borda cuando vienen mal dadas, y es una vergüenza, en todo caso, que a estas alturas, nadie haya puesto orden en el lío de ese hotel que ha dado pie a que se llegue a hablar de la “conexión Almonte” en la trama marbellí. ¿De quién es la competencia, en definitiva? La Junta debería ser la última institución que contribuyera a confundir al ciudadano y a demoralizarlo con sus propios ejemplos.

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