No está nada mal, en principio, el criterio de ligar la financiación pública de nuestra Universidades a la calidad de sus enseñanzas. No hay por qué gastar lo mismo en una que prospere a ojos vista e investigue cumplidamente que a otra que se milite a pasar el curso. Ahora bien, ya veremos qué ocurre con los “indicadores” que servirán a la Junta para establecer ese nivel, porque si es obvio que algunos son fácilmente valorables, otros pueden ser auténticas trampas que permitan a los políticos barrer para donde les convenga. No se olvide que hoy funcionan en nuestra enseñanza superior criterios tan absurdos como primar financieramente a los centros investigadores en función del sexo de sus expertos, por no poner más que un caso descomunal, y que conceptos como “calidad docente” y otros por el estilo podrían prestarse a cualquier interpretación. La medida, en todo caso, supone un avance que debe ser aprovechado. Más de una universidad va a tener tajo sobrado por delante para no quedarse atrás. 

5 Comentarios

  1. Si un criterio de calidad consiste en la creación de empresas y otros criterios son ajenos a las funciones normales de una Universidad, aquí se sigue sin entender absolutamente nada. Miren, primero hay que financiar lo básico, es decir, el funcionamiento normal de la Universidad; después, se podrán tirar cohetes. Los políticos no tienen ni quieren tener alguna idea de qué sea eso de educación universitaria. Se sabe muy poco y se sale menos para aprender un poquito de las buenas Universidades. Es más cómodo aferrarse al humo, ese que oculta la baja calidad de todas las Universidades españolas, públicas (las más) y privadas (las menos).

  2. En primer lugar habría que definir el “funcionamiento normal de la Universidad”. Sr. ARV, ¿es normal que más del 80 por ciento de los departamentos universitarios no pasarían el mínimo exigible en cuaquier evaluación que se hace con criterios rigurosos en paises serios?. Después no hay que tirar cohetes, hay que hacer los “deberes” como en esos paises serios.

  3. Todos llevan razón, comenzando por el sr. Belmonte. La uni va mal, no s ehacen los deberes, nos evalúan mal… pero la normativa es estúpida. Dar más dinero a la univer. que emplee más mujeres en investigación, por ejemplo, es lo más opuesto a la idea de “unversitas” que se me ocurre.

  4. La calidad debería ser dirimida y establecida por organismos independientes y con criterios objetivos y transparentes. No por la propia Consejería de Universidades (que ni siquiera existe). Lo demás es marear la perdiz. O politizarla a convenciencia.

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