Ahora resulta que la consigna del fascismo español más metafísico, aquella que hacía consistir la patria con una “unidad de destino en lo Universal”, va a resultar obligada como revela el proyecto del Gobierno de vender aquella por pisos anunciado hace poco por la cúpula de Comercio. La crisis nos ha puesto entre la espada y la pared, obligándonos a vender al mejor postor las joyas de la abuela y aún la “legítima” de nuestra descendencia, al ofrecer el permiso de residir en España a extranjeros –a chinos y rusos, sobre todo— con tal de que merquen un buen apartamento en Marbella o una casa en las Rias Baixas. Nos hemos quedado con las faltriqueras colgando, sin un chavo, y ésa es una razón que trasciende las ideologías para devolvernos al realismo. Ha habido voces de protesta, por supuesto, y hay quien desde el progresismo socialdemócrata ha clamado contra esa idea, que a mí no deja de parecerme lógica, de internacionalizar a buen precio este parque temático en que se ha trocado la España desde mucho antes de que Rajoy llevara pantalón largo. ¿Qué es si no Marbella, que son nuestros campos de golf o nuestros palaciegos paradores para uso de guiris y, si es posible, de exclusivos españoles? Ayudar a sortear esta crisis promoviendo la venta de pisos a foráneos no es nada nuevo ni, a mi juicio, comporta enajenar la soberanía en un momento en que los griegos andan subastando sus islas menores, las familias suprimiendo el pavo navideño y hasta los alemanes hablan de ajustarse el cinturón hasta el punto de no asfixia. Nuestro futuro depende de que abramos de par en par las puertas y ofrezcamos nuestros patios floridos a ese turismo que ya no viene, como el romántico, en busca de emociones fuertes, ventas y bandoleros, sino a disfrutar del spa de cinco estrellas y cumplir el sueño de achicharrase al sol.

Seremos, pues, esa “unidad de destino en lo universal” o no seremos, así de fácil, porque nuestra subsistencia, un poco como la de todo el planeta, se ha convertido al “colectivismo vecinal” en el que, en cada país, el indígena ha de vender su tópico, el cervezón en Alemania, los spaguettis en Italia o la nostalgia del pasado en Grecia en competencia con nuestros churros y nuestras ergonómicas hamacas. Uno hubiera preferido la épica, quede claro, pero hay que rendirse a la evidencia de que la épica, por su propia naturaleza, no es ni mucho menos globalizable.

5 Comentarios

  1. Aunque no me parece mal el proyecto del Gobierno de ofrecer nacionalidad a cambio de inversiones, lleva razón la columna al traer a colación lo de la unidad del “fascismo más metafísico”. Pero ¿qué país no anda vendiendo algo propio al mejor postor? La visión global de la economía permite prever un progresivo desmayo de las patrias entendidas como paisaje natural y sentimental.

  2. Estoy de acuerdo en que la venta de piosos a extranjero no es la peor enajenación de “lo nuestro” que registran los anales. Nuestrta situación es, por otro lado, extrema, y emplear remedios extremos parace lógico.

  3. A una servidora le ha chocado escuchar a un alto cargo del Gobierno decir que se dirigía la operación sibre todo a chinos y rusos, no porque yo tenga nada contra chinos y rusos, ni mucho menos, sino porque todos sabemos que ambos países cuentan hoy con potentes mafias instaladas en nuestro país y que no hay nbi que plantearse que quien compra pisos en la costa española no es precisamente un honrado trabajador ni un honrado padre de familia. Supongo que me he explicado.

  4. No nos dé lecciones de patriotismo, caballero NN, porque seguro que no las necesitamos para apreciar lo nuestro e incluso para criticarlo, que mucho tiene que criticar. ¿No ha leído usted a Cervantes, pongamos por caso, ni se ha quedado con su ironía? Pues hágalo, en buena hora, porque comprenderá mejor que la libertad no está reñida con el derecho a la crítica. En cuanto al asunto de la columna, diré sólo que me parece un tema amplificado por los medios, pero que no llegará la sangre al río. Además, Y si se vendieran TODAS las viviendas hoy en stock, qué pasaría? Seguro que nada malo para la patria.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.