Una guerra difícil

Junto a imágenes de la penúltima gran redada antinarco en la costa gaditana, vemos estupefactos en la tele la de un capo o lo que sea exhibiéndose victorioso durante un desembarco. Son las dos caras de esta difícil guerra que se ha decidido cuando ya ese enemigo social dominaba, en buena medida, el mapa estratégico, pero que, finalmente, parece determinada a frenar tanta euforia criminal. No se puede consentir la existencia de “un Estado dentro del Estado” –que es lo que siempre fue el bandolerismo— ni es posible obviar la gravedad de este desafío. Claro que el problema no se resolverá sólo con el ejercicio de la inexcusable autoridad sino reconstruyendo económicamente la sociedad devastada que le sirve de cimiento y abono. Como demuestra su historia, mientras esa costa sea pobre de solemnidad, habrá bandidaje.

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