Encuentro en el ‘The Miami Herald’ la noticia de que el exiliado cubano Gustavo Villoldo, que habría sido quien organizó la captura del ‘Che’ Guevara hace cuarenta años, anda subastando una serie de objetos que pertenecieron al guerrillero, en entre los cuales figura un mechón de sus cabellos, para usar la fórmula que hizo famosa la canción de Adamo. Parece incluso que la subastera, la colosal ‘Heritage Auctions of Dallas’, considera que la oferta “podría suscitar gran interés” dado que nunca habían circulado por el mundo fetichista objetos relacionados con el discutido héroe, aunque, ciertamente, la afición por la cabellera no constituye ninguna novedad. Si se ha hablado mucho de los mechones de Napoleón que han acabado trasluciendo la causa real de su fallecimiento, en los últimos años hemos visto subastados desde los pelos del astronauta Amstrong hasta los de Britney Spears, y si en Francia era detenido no hace mucho un cartero que ofrecía en Internet mechones de la momia de Ramsés II que habría conseguido su padre, egiptólogo de profesión, en las tiendas ‘e-Bay’ de Los Ángeles está en marcha la subasta de un mechón ensangrentado del presidente Lincoln, justo el que hubo que cortarle antes de extraerle la bala magnicida. En Conneticut vive un majareta, un tal John Reznikoff, que ha llegado a poseer la mayor colección pilosa del planeta, un muestrario que incluye desde los inevitables mechones de Napoleón a los del propio Lincoln pasando por los de Albert Einstein o Marilyn Monroe. La psicología humana es un pozo sin fondo, no cabe duda, y la fantasía fetichista una cisterna no poco cenagosa en la que los maestros del coco han visto ribetes aberrantes, igual si se trata de una reliquia certificada que en el caso del ingenuo coleccionismo de los parafílicos. ‘Hay gente pa to’, creo que dijo Rafael si es que no fue el Guerra.
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 Fetiche es palabra portuguesa que ha hecho fortuna (significa, como es sabido, hechizo, encantamiento, magia, en definitiva) y fetichismo un concepto al que aquellos maestros han prestado singular atención, desde el Freud que vio en él, en efecto, el objeto de una parafilia que expresaba la sustitución simbólica del pene (no de cualquier pene, dice en 1927, sino “de uno muy particular en influyente en la niñez”) al Lacan convencido de que la perversión no era sino el “negativo” de una neurosis. Más allá de doctrinas, en todo caso, tengo para mí que la actual relevancia del tema no se entiende si no es en relación con la progresiva cosificación (‘reificación’, ¿se acuerdan?) que la circunstancia del día ofrece, por no decir que impone, a la conciencia. Este mono loco ha pasado de manejar objetos (‘habilis’) a coleccionarlos sin tasa ni medida, hasta hacer de la vulgaridad, o incluso de la excrecencia, un inapreciable tesoro por el que bebe los vientos y puja en las subastas, como si la vida consistiera básicamente en poseer –en poseer cualquier cosa, pero poseer–, transidos por la intuición animista, simpatética, de que el objeto incorpora la esencia remota del sujeto, permitiéndonos participar de ella en consecuencia. ¿Y en qué otra cosa consistió el descocado éxito de la reliquia medieval (¡y moderna, que es lo malo!), el culto al “Santo Prepucio” o a la sangre de Pantaleón? El fetichista husmea hoy el rastro de Elvis lo mismo que los reyes y magnates antiguos encargaban a los viajeros a Oriente trozos del “Lignum Crucis” o los despojos del apóstol Marcos. Y Guevara –presente en millones de camiseta enfundadas por quienes ni lo conocieron– bien puede hoy ocupar ese lugar simbólico hacia el que mira arrebatada esta especie sin remedio. Mil quinientos dólares, una miseria, le ofrecen de salida al “gusano” Villoldo por su dudoso trofeo. La ventaja del psicoanálisis es que nunca han de faltarle esta miserias que la propia organización social sabe convertir diestramente en mercancía sólo con dar un martillazo en el ambón.

15 Comentarios

  1. (REIVINDICACION DE LA PSIQUIATRIA
    Sé que el Anfi no le da el sentido peyorativo de gran parte del común pero es frecuente su poquito de chufla al decir de alguien lo de ‘estar de psiquiatra’. Ésta es una especialidad médica tan normal, tan respetable y nada susceptible de ocultación, como la Traumatología o la Oncología Pediátrica (no se pierdan las mayúsculas, estas últimas en honor de mi respetadísima ‘Negra’, esposa de MP). Misma yo presumo de mi excelente relación con mi psiquiatra de cabecera, cuya terminación morfológica , por suerte para mi intimidad no desvela si es hombre o mujer.)

    De todas formas en la capacidad (reducida) que tengo por la distancia para usar una biblioteca médica, está claro que desde el punto de vista de los loqueros (un besazo si llegara a leer esto mi bienamado/a dr/a. R.) el fetichismo no es sino ‘una perversión sexual que consiste en fijar alguna parte del cuerpo humano o alguna prenda relacionada con él como objeto de la excitación y el deseo’. Los sociólogos, antropólogos y otras ilustrísimas que visitan –en silencio, o no- este blog nos darán una visión más próxima a la del Anfi. O sea, que los lignum crucis, suficientes para construir un arca de Noé de la eslora de un Queen Elisabeth, los santos prepucios que introducían a las monjitas, huy se m’hascapao, en el sagrado secreto del conocimiento de cierta anatomía masculina, las guarrerías que se conservan como ‘corpora incorrupta’ –véase los de san Fernando o doña María Coronel, por no nombrar al miembro, huy, otra vez se m’hascapao, superior derecho de la santa de Ávila, etc. sí tienen el componente mágico-religioso clásico, pero busco en gúguel y a la tercera o cuarta entrada me veo horrorizada en una web porno de pago.

    El machacado póster del dr. Ernesto Guevara tiene tanto de simbólico como yo de malayo millonario. Lejanamente, y la mayoría en ignorancia plena, la gente joven lo usa como símbolo de una remota rebeldía que se diluye el jueves por la tarde cuando achuchan a sus viejos a que le suelten ‘la paga’.

    En cuanto a lo de que ‘hay gente pa tó’ lo tengo documentado en dos Rafaeles, el Sánchez Bejarano, cordobés y hombre de bien, y el Gómez Ortega, el Divino Calvo, al que ví una vez sentado a la puerta de Los Corales y mi padre me achuchó en el brazo diciéndome por lo bajini ‘ese del sombrero es el Gallo viejo, el torero’, si ha llovido ya. Ambos pudieron ser presentados a don José Ortega y Gasset por coetanidad. He leído la anécdota en dos versiones. A uno le dijeron ‘este señor es filósofo’ y al desconocimiento del matador sobre tal oficio, le aclararon, ‘se dedica a pensar’ y vino la consabida frase. En la otra versión le presentaron al filósofo como catedrático de Psicología, Lógica y Ética y ahí se despatarró el diestro dejando caer la frasecita.

    Servidora como pata de conejo, lleva en el monedero una monedita de cinco pesetas por aquello de no poder decir nunca ‘estoy sin un duro’.

  2. Día de apagón. Benedicamus Dom., porque nunca se sabe qué hay detrás de sus designios. Precisamente, a este pobre cura la columa, a la que lo ata, la afición y el afecto, le ha gustaod hoy mucho por el tema y sus maneras. Y no digo más no sea que contradiga designios inescrutables…

  3. Extraña reacción a un artículo lleno de sentido común y bien brillante, que una vez más me afirma en la inquietante idea de que este es un blog fantasmal, con sus propias leyes del gusto y su calendario exclusivo. A mí la historia de los coleccionistas me parece divertida y elocuente, y su enlace con la reflexión sobre elfetichismo, más que estupenda.

  4. Lo de Freud es definitivo, aunque yo reconozco que no he leído más que su discutible ensayo sobre los sueños. Ese sexismo es expresión del general de su sociedad, ¿no le parece, señor sociólogo?, es decir, en nada diferente del que practica este o aquel gandul salvo en la formidable capacidad de su montaje.

  5. No sé por qué califica de “gusano” a ese señor que vende los pelos del Che, pero me gustaría saberlo. Creo que a jagm le sale muchas veces el pelo de la dehesa. De la dehesa comunista, quiero decir. Y digo.

  6. Lo del apagón es cícilo, padre cura, no sé cómo no se ha dado cuenta todavía. Debe de tratarse de los efectos de alguna conjunción astral sobre este grupo tan diverso como divertido, al que aprovecho para defender d elos frecuentes insultadores que se nota a distancia que `referirían que no existiera (el grupo, el blog).

  7. Coincido con mucho de lo expuesto, y sugiero a Isleño que lea la clumna donde se dice, al comienzo que el tal Villoldo es un exilado cubano; no creo necesario recordarle que ese calificativo es frecuente para ellos e inclouso alguna vez lo han utilizado ellos mismos…
    No meta al anfitrión que nos convoca cada día en el saco del castrismo, pues recuerdo muy bien que hace años explicó, tras su viaje a Cuba, su decepción tremenda al conocer aquella realidad. Hay quien no entiende los cambios o quien prefiere sostennellos y no enmendallos. Afortunadamente jagm no está en esa banda.

  8. Me ha encantado lo del fetichismo coleccionista y más todavía la guasa del jefe con Freud, a quien normalmente respeta, es decir, demostrando que se puede admirar CON LIMITACIONES LÓGICAS o, lo que sería lo mismo, que se puede discrepar sin necesidad de echar por la borda toda una teoría o todo un autor.

  9. Soy coleccionistav y no añoro ningún pene influyente, que yo sepa. Tal vez debería ser usted algo menos frívolo al tratar temas tans erios y al referirse a autores tan consagrados.

  10. ¿Está usted seguro de no añorarlo, buen Voyeur? Porque su propio pseudónimo, elegido en plena libertad, habla por sí solo de usted, dicho sea con respeto y, por supuesto que en broma. ¡Claro que hay que prescindir de la frivolidad! Pero ¿va a decirle eso precisamente a jagm, este hombre que se desvive por traernos cada asunto bien fundamentado en doctrina y bien adobado de ingenios famosos? Sea justo, amigo Voyeur, que la ciluma de hoy da para mucha comenta sin necesidad de porfías inútiles y, en este caso, en nada justificadas.

  11. No sé si me quedo con la historia de los pelómanos o con la broma seria sobre el freudismo, pero hoy, jefe, puede apuntarse un 9. Me pregunto cuántos lectores de artículos periodísticos habrán podido disfrutar hoy de un rato tan divertido y tan instructivo, proque debajo de la broma hay mucho que aprender.

  12. 19:17
    ¡Pahmao me quedao!, que sí dijo el Guerra y no Rafael.

    Nunca he entendido el coleccionismo sino como una psicopatología casi siempre leve e inofensiva.
    Estos objetos del deseo son tan amplios que van desde las servilletas de papel a los millones de euros, pasando por los sellos, cucharitas de té o lo que se le pueda ocurrir a cualquier imaginación calenturienta.
    Recuerdo una discusión, que acabó en odio familiar perpetuo, habida entre una señora de 50 años y una niña de 8 por la posesión de la concha de una cañaílla un poco diferente de las demás.

    Confieso haber comprado en diversas ocasiones objetos para regalar a algunos de estos perturbados leves, ya que resulta muy cómodo y barato traerse un dedal o algo así de cualquier parte del mundo.

    No cabe duda alguna de que el coleccionismo de los poderosos ha salvado o producido muchos tesoros de la cultura.

    No sé por qué no se me quita de la cabeza la colección del protagonista de “La escopeta nacional”

  13. 19:36
    Pahmao me quedao yo también al saber que la captura del carismático líder fue organizada por un cubano.
    En tal caso no fue un gusano, como apunta ja en su columna, sino algo mucho peor, un escolopendro por lo menos.

    Los chavales, pacifistas románticos, que lucen su retrato en las camisetas ignoran que el Che fue un revolucionario poco romántico y nada pacifista que, por cierto, tenía la fea costumbre de dispensar tiros en la nuca cuando se sentía contrariado.

  14. Muy entretenido pero , como de costumbre, muy aleccionador.
    Tampoco había caído en la cuenta de que fetichista venía del portugués; cuando lo leí me pareció evidente.
    Esta noche me acostaré menos tonta e ignorante.

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