El Gobierno español, o sea, los contribuyentes españoles han pagado a los piratas somalíes un millón bien largo de dólares a cambio de la devolución del pesquero secuestrado en aquellas peligrosas aguas. La piratería vuelve por sus fueros y ni que decir tiene que nunca hubo piratas “autónomos” sino delincuentes respaldados por el Poder, en cierto modo, instrumentos suyo, como enseña la historia de esa actividad protegida por Inglaterra lo mismo que por Holanda mientras España se amparó en las bulas pontificias para defender el concepto de “mare clausum” frente al de “mare liberum”, uno defendido por juristas como Solórzano, y el otro por la imponente figura de Hugo Grocio. La historia de la piratería descubre un mundo desconectado, en el que las naciones actuaban sin reparos en su exclusivo beneficio, retranqueadas tras auténticas flotillas de malhechores –a veces reclutados por los propios gobiernos— para enriquecerse y, de paso, debilitar la competencia de los rivales políticos. Se habla siempre del ennoblecimiento de Drake o de sir Walter Raleigh, pero en realidad tan protegidos como ellos fueron el Olonés o Pata de Palo, Lorencillo o Morgan, la infantería legionaria de aquel terrorismo de Estado cuya caricatura pudo ver mi generación en los patrióticos tebeos de un imaginario “Cachorro” y un caballero español, porque lo cierto es que una acción conjunta de las potencias habría finiquitado con aquella plaga como acabó en cuanto quiso y convino. La piratería, en términos generales, me parece a mí que no es separable de la mentalidad colonialista ni del imperialismo de la Europa “moderna” ni se entiende si no es como la larga mano de las monarquías y las naciones compitiendo entre sí a sangre y fuego, antes de la consagración del principio de la “libertad de los mares” que, de algún modo, se impone por la propia lógica del desarrollo capitalista. La vuelta de la piratería es, en cierto modo, una paradoja en un mundo dotado de respuestas militares rápidas y satélites curiosos. Se trata, pues, de nuevo, de una estrategia recuperada por ciertos poderes, hay que suponer, de momento, que sólo marginales.

                                                               xxxxx

El Gobierno no ha hecho más que lo que tenía que hacer pagando el rescate pedido, ya que, con toda evidencia, nuestra flota pesquera ha trabajado indefensa en mares sumamente peligrosos. Otra cosa es si ha hecho bien cediendo ante el chantaje de los corsarios, esto es, proporcionándoles un éxito que seguro que reanima la vieja industria, pero discutir eso carece desde antier de sentido. Como no lo tiene que el llamado “orden internacional” no se determine a organizar una fuerza de respuesta fulminante capaz de guardar esa libertad de los mares frente a un enemigo momentáneamente despreciable, pero que, sin duda, tiene sus conexiones con poderes corruptos y trabaja bajo su lejana protección y muy probablemente asociado a ellos. Ya no hay que organizar costosas y lentas flotas para navegar de bolina a mares lejanos, sino que bastaría con disponer una fuerza localizada en aguas peligrosas, aparte de leerle la cartilla a los régulos locales que deben de andar tras los propios bucaneros, esperando su parte en el botín. Francia resolvió hace poco un caso de secuestro pirata con modos mucho más expeditivos, pagando el rescate pero haciendo intervenir a sus fuerzas especiales en el mismo refugio filibustero, en un segundo acto que resultó de lo más lucido. Vale, mejor que mejor, pero no basta con la acción inteligente y bragada de un país, sino que es preciso establecer la conciencia de que combatir a ese enemigo cruel y anacrónico exige el acuerdo y cooperación de todos los afectados. Hoy, además, quien protege a Drake no es la reina Isabel sino vaya usted a saber qué satrapilla indígena de esos a los que los occidentales les hemos enseñado de memoria el oficio de la rapiña.

13 Comentarios

  1. 11:14
    La cosa está clara, en este mundo moderno tan sobrado de medios y tecnología, cuando un problema importante no se resuelve es porque los interesados en resolverlo son menos poderosos que los beneficiarios, sin contar con la pasividad de los menos afectados.

    Ciertamente, si nuestra fragata hubiera intervenido a la francesa con éxito veríamos que dentro de unos meses o años los detenidos tendrían que ser absueltos e indemnizados por haber sufrido una detención ilegal y además no podríamos devolverlos a su país de origen. Los familiares de los muertos, si hubiera habido, tendrían que ser indemnizados y además tendríamos que acoger y legalizar a todos sus paisanos que se declararan parientes mantenidos por los finados.

    Y qué pasaría ahora si, perdido el factor sorpresa, esa hipotética operación hubiese acabado en tragedia?

    Si yo fuera propietario de un barco de pesca lo pondría bajo pabellón francés.

    Si yo fuera patrón de barco pesquero español tendría una bandera francesa a mano para posibles contingencias.

    Si yo fuera pirata me especializaría en barcos españoles.

  2. Don Griyo, qué plan me pone usted. Es cierto que por una vez que no nos bajamos los pantalones, no me voy a quejar pero tampoco es para tanto.

    Hay quien dice que Francia perdió sobre los mares porque en vez de mantener una Armada, Luis XVI consintió los corsarios que hacían lo que les apetecía sin atenerse a un plan concertado, y dejando el campo libre para que Britania rulara las waves.
    Puede ser cierta la cosa, pero a mi me encantan las aventuras de Jean Bart, de Surcouf y sus muchachos contra el enemigo hereditario , he nombrado la Pérfida Albión!
    Besos a todos.
    PS. Me alegro tanto de poder volver a leerle, don José António!

  3. Enteramente de acuerdo: hab´ñia que pagar porque se había faltado al dever elemenatl de protección, siquiera fuera por falta de previsiones correctas. Un asunto mundial, no cabe duda: sólo, país por país, nunca lograriamos nada contra ese enemigo huidizo. Pero un asuntro clave, como recalca ja, porque la libertad de los mares es un requisito de nuestra vida global.

  4. Son los gobiernos africanos y asiáticos quienes fletan ahora esos barcos piratas, no les quepa duda. Si no, imegínense lo fácil que les resultaría quedar bien con las potencias occidentales ofreciéndoles las cabezas cortadas de los bucaneros.

  5. Nada que añadir a ambas tesis: son los gobiernos (o sea, algunos miembros corruptos de esos corruptos gobiernos) queines están tras la piratería moderna. Y también con que sólo una fuerza mundia dfestacada en laz zonas de peligro en funciones de policía de los mares, acabaría con esta plaga indecente, impropia de un mundo que se ufana de ser civilizado.

  6. Carecen de la “grandeza” de los que el jefe cita. ¡Aquellos eran piratas, con su ron en las Tortugas y sus aventuras con la hija del Virrey! Los de hoy no son más que delincuentes, ppor lo general sobrantes de guerras y ejércitos altamente preparados.

  7. Creo que debieron pagar los beneficiarios, los armadores, sin descartar la responsabilidad del Gobierno. Pero siempore estamos en el mismo punto: al final quien paga somos usted y un servidor de ustedes.

  8. Lo he oido esta mañana mientras me tomaba otro café más. Juraba quien lo decía haberlo leído en la prensa de hoy: el Parlamento español, perdón, expañol, había hecho un mandato, que el Gobiernoha desoído, de enviar patrulleras a la zona.

    Miotra información es de primera mano: el marido de mi vecina ha sido, hasta hace unos meses que se ha jubilado, marino mercanteAlgo sabe de acosos y hasta de ejar caer un contenedro a falta de unos cuantos lanzamisiles y alguien experto en su uso.

    Mi zapatero, el de los zapatos, no el Bôbô, me ha contado alguna batallita de su mili, que hizo embarcado veinte o más meses: pocos años después de lo de Ifni, cuando ‘los hermanos magrebíes’ acosaban a los pesqueros en el banco canario-saharaui (¿les suena?), aparecían las cañoneras con la rojigualda, a quien ningún Parlamento enviaba, y los citados hermanos se daban con la babucha en salva sea la parte, ponieno proa a sus costas.

    Duro con las espuelas, blando con las espigas, que decía el poeta señorito.

  9. Mi don Páter, debemos ser más comedidos con los vinillos, servidora también ¿o no? (Ya me sabrá perdonar la broma. Pax tecum).

  10. Indiscutible la tesis de la columna: la responsabilidad del Gobierno es tan manifiesta como trasluce su actitud. Que la carga sea de todos los españoles ya es otra cosa. Me inquieta el comentario de Shiva, pues no conocía esos hechos.

  11. A estos de aquí podrían intentar hacerle algo por el estilo… Los USAs tendr´ñan lo que queramnos pero defendewr a un ciudadano suyo es religión pare ellos. Qué envidia, ¿verdad?

  12. Juiciuoso comentario. El más equilibrado de cuántos he oído estos días. (Escuché el del propio jagm en Onda Cero, que conste, en línea con la columna de hoy).

  13. Me he mareado un poco porque el dato es de ayer, no de hoy, mi don Ropón. Copio y pego:

    “…La Armada, en todo caso, ha demostrado de nuevo que sus hombres tienen la profesionalidad y los medios necesarios para solventar situaciones como ésta. El Gobierno, que desoyó el mandato del Parlamento para que patrulleras españolas se desplazaran a la zona, conoce ya la verdadera dimensión de un problema que obliga a mantener una presencia disuasoria en aquellas aguas para evitar que en el futuro se repitan incidentes tan graves.” En:

    http://www.abcdesevilla.es/historico-opinion/index.asp?ff=
    20080427&idn=1641826044944

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.