No está tan claro, al menos para algunos, el motivo alegado para explicar las muertes masivas de pájaros registradas estos días. La imagen de mirlos y grajillas, estorninos y turpiales, esparcidos por el suelo urbano en un desconcertado paisaje apocalíptico ha dado pie a las más bizarras teorías que incluyen desde la plaga bíblica a la fuga nuclear, pero los servicios sanitarios han determinado que la causa de esa temible mortandad no ha sido otra que el soponcio colectivo causado en las aves dormidas por los estampidos propios de los fuegos artificiales que habrían provocado entre ellas desbandadas sin freno. Claro que esto puede valer para Falköping, ciudad sureña, pero a ver cómo se explican fenómenos semejantes y simultáneos como los acaecidos en Arkansas en Año Nuevo y los que tuvieron lugar en Luisiana, Maryland y hasta en la propia Suecia, extraña secuencia, ciertamente, que abre anchas posibilidades a la imaginación alarmista. No se discute que al personal le molan más las hipótesis misteriosas o simplemente aterradoras, lo que explica que los organismos responsables hayan comparecido para dejar claro, al más alto nivel, que no hay en estas escabechinas nada de fantástico y menos de preternatural, pues las autopsias (el menos las realizadas en el primer lugar citado) revelan que las muertes se debieron a las tremendas lesiones provocadas por los choques de la asustada pajarera contra la dura realidad. Pero las especulaciones continúan. El ciudadano tiene derecho a extremar su imaginación mientras quede un solo cabo suelto y en este asunto, qué duda cabe, hay más de uno y más de dos que, en el estado actual de la investigación, parece que no tienen atadura posible.

 

La teoría de la conspiración nos priva. Cualquier incidente dará paso a elucubraciones que conduzcan a ella, aunque sea preciso reconocer que entre esos incidentes posibles los hay tan espectaculares que lo raro sería que no arrastraran a la opinión sobresaltada, si no a la convicción apocalíptica, al menos a la grave duda. Y esta ocurrencia de fin de año, con su paisaje desolado de bellos pájaros muertos a un tiempo y a distancias tan enormes, es uno de esos casos que incitan y potencian la fantasía por encima incluso del sentido común. Cuando el filme de Hitchcock es fama que hubo ciudades de la América profunda que blindaron sus ventanas y envenenaron sus campos para defenderse de la inexplicable plaga para la que no había remedio. Hoy la cosa no creo que llegue a tanto pero ahí está la sombra de la sospecha empinándose sobre los cadáveres de los pájaros en busca de una imaginaria perspectiva que, seguramente, nadie ha de encontrar.

10 Comentarios

  1. Precioso comentario, nada «conspiratorio», no poco inquietante. Pasan cosas muy raras. Díganme ustedes que hubieramn hecho si ven que en su pueblo o ciudad, de pronto, caen fulminados del cielo miles de pájaros. Todo muy raro, aunque la explicació ooficial no deje de ser plausible.

  2. Existe mentalidad conspiratoria porque vivimos un mundo lleno de misterios que no son tales, sino SECRETOS mantenidos por el Poder o los Poderes. ¿De qué habrán muertos esos pájaros? Las fotos era para echasrse a llorar, pero la explicación, a pesar de ser bastante sólida en apariencia al menos,deja mucho «cabo suelto». Suecia cae muy lejos de Arkansas…

  3. Recuerdo que el Gran Timonel con el Gran Salto Hacia Adelante había decretado la muerte de todos los pájaros porque se comían las cosechas….y en algunas regiones casi lo consiguió.
    Sería un desastre si los campos se vaciaran de pájaros, porque estoy por apostar que son mucho más necesarios que nosotros en la cadena ecológica.
    La explicacion tiene que ser «simple» : el ruido o las ondas. No sé cómo se dirigen pero algo habrá trastornado su sistema de aterrizaje.

    Sino serán los marcianos: están ensayando en los pájaros para luego hacerlo con nosotros…. No tomen el avión que también estos grandes pájaros tienen que aterrizar!
    Un beso a todos.

  4. Lo más misterioso es que sólo afectaba a los pájaros negros, aunque hoy anuncian que en Italia han caído miles de tórtolas.

    Poniendo en duda la noticia italiana, porque nunca se han visto grandes bandadas de tórtolas, se puede pensar en un arma genética. Pregunten al Ku Klux Klan.

    ****************
    Acepto su amable puntualización de ayer, respetado Pater.

  5. Admirado Sr. Gómez Márin, he visto reproducida hoy en varios comentarios sobre esta noticia -y tambien en el suyo- la confusión entre «bizarro» (en castellano, valiente, brillante, espléndido) y el termino inglés/francés «bizarre» (extraño, raro): Las muertes de pájaros habrán dado lugar a teorías extrañas o raras pero no creo que puedan ser calificadas, en castellano, de bizarras.

  6. La confusión que Vd. apunta, hermano G. se debe, sin duda, a la formación binacional o al menos bilingüe de ja.

  7. No me parece totalmente desatinado el empleo de «bizarro» en la frase siguiente:»ha dado pie a las más bizarras teorías que ..», en el sentido de brillantes teorias, extravagantes o sorprendentes, acepciones todas que recoje el María Moliner.

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