Con motivo de la estrepitosa y lamentable huelga de transportes que España acaba de sufrir estamos enterándonos de cosas muy divertidas. Una de ellas, la más curiosa acaso, es que en el Egipto de finales del Nuevo Imperio, en tiempos de Ramsés III, allá hacia el año 1.165 a.C., los trabajadores que en Deir el-Medina construían el hipogeo de aquel faraón, plantearon al menos tres huelgas salvajes e invadieron los templos para exigir que se les entregara su indispensable alimento acaparado por los sacerdotes. Lo acredita el “Papiro de Turín” y acaba de estudiarlo Alfonso Martínez, quien explica el contexto intervencionista del suceso, un país de economía intervenida en el que precios y salarios estaban rígidamente controlados por el Poder, pero que hubo de rendirse ante la presión de la huelga y atender mejor o peor sus justas demandas. La segunda noticia es el desgaste rápido que la huelga ha reportado al Gobierno cuyas expectativas electorales se han visto recortadas drásticamente frente a las de su rival, el PP, a pesar del maremagnum en que éste bracea náufrago. La tercera, en fin, es que resulta que el complejo montaje del disparate ha sido la obra de un alcalde ‘sociata’ –el de la onubense Cartaya—que, a su vez, es el baranda de la organización transportista más combativa y rebelde entre ésas a las que se atribuyen las barbaridades que, aparte de las pérdidas económicas irreparables y los numerosos despidos a que han dado lugar, han causado la tragedia del piquetero muerto y el drama del conductor abrasado por sus propios compañeros. No hay en la noticia de lo que sucedió en Egipto nada que indique violencias sino meras reivindicaciones dirigidas a Faraón en el jeroglífico del escriba, ni parece que, en aquel momento delicado del reino, el plante tuviera especiales repercusiones en la vida pública. Dentro de otros tres milenios, los eventuales estudiosos que nos contemplen con el telescopio del revés, no podrán decir lo mismo de nuestra alta civilización.

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La verdad es que no se entiende nada de cuánto ha ocurrido, fuera de la desesperación de los transportistas, sobre todo de los pequeños y autónomos, ante la descomunal subida del precio del gasoil. No se entiende, para empezar, la actitud pasiva del Gobierno que es, lógicamente, quién primero y con más detalle ha debido conocer los pronósticos sobre la escalada del crudo y sus consecuencias sobre el conjunto de la economía, aunque resulte obvio que ha sido la coyuntura electoral la que ha forzado su dontancredismo y su enroque en la descarada negativa de la realidad. Tampoco resulta fácil de entender –¿o sí?—el silencio ominoso de los sindicatos adscritos al neoverticalismo de la “concertación social”, que ni siquiera han aprovechado para exigir esa ley de Huelga que la Constitución prevé pero que no parece interesar a nadie, incluidos, paradójicamente, esos bienpagados gremios. Como en el Valle de los Reyes hiciera el visir Ta repartiendo unos sacos de grano y una carreta de pan, aquí se ha aparecido dos veces Solbes para anunciar un paquetón de medidas, que remedidas por los rebeldes parece ser que supondrían unos cuántos euros por camión, pero ZP, como Faraón, no se ha dignado pisar el suelo prohibido y menos salir a campo abierto para verle de cerca la cara a la protesta. La reacción del Poder frente a la huelga ha variado poco en tres milenios, en especial desde que el Poder sabe que una huelga larga, por más quebranto que cause, acaba destrozando por dentro a los huelguistas. Lo que no sé si han pensado es que este desbarajuste ha podido ser, incluso sin saberlo, el ensayo general con todo, de una futura huelga general, como aquellas que el sindicalismo postrimero organizaba a González sin tentarse la ropa. Un apagón en la pantalla de la tele como el de aquella noche y estos dontancredos pueden verse de pronto entre la espada y la pared.

5 Comentarios

  1. Divertida la noticia de la huelga egipcia y el perfil de ese visir Ta engañando a la plebe tal como como ahora hacen. Me extraña el poco eco que ha tenido hasta ahora el comentario.

  2. Pero, bueee. Van a dar las uvas y una servidora que está fuera de cobertura hace un esfuerzo -no aplaudan, por favor- y me encuentro el folio en blanco.

    Cuando este hombre ha dejado como dos o tres menhires inamovibles, de esos que marcan solsticios y equinoccios. Porque vamos a ver, ¿es una huelga la que convocan unas patronales, algunos, o muchos, autónomos y el que resulta occiso es un tipo algo cabriolero -no me importa aplicar ese adjetivo a un difunto, porque la muerte no santifica a nadie- dedicado más a la venta ambulante que a la quinta rueda?. No fue víctima de un asesinato como se le ha escapado en público a algún otro exaltado, sino de su propia exaltación. Todos tenemos una biografía, y algunas terminan conociéndose.

    El Anfitrión afirma, y a ver quien mueve el monolito, que los sindicatos -repito, juas, juas, los que se autodenominaban centrales sindicales, porque sindicato les sonaba a franquismo- se han verticalizado, se han burocratizado y maman de la teta gorda, porque si tuvieran que vivir de las cuotas, no daban más que para dos o tres sueldecillos.

    Por último queda clarinete, al menos para esta vieja de cortas entendederas, que si hay alguien responsable del caos -la caología, madame- de tres días negros, muerte y socarramientos incluidos, es el tipo pintado y vestido de blanco, inmóvil y con cierta cagalera. Las estatuas vivientes de nuestros paseos pueden llegar a obamas a este paso que llevan los ciriales.

  3. 00:24
    Servidor de Vds. ha pasado por todos los sindicatos nacionales (las centrales) y todos le han decepcionado por la misma razón: cobran del Estado y comen de la patronal.

    La última huelga, que me ha cogido de viaje, no parece haber beneficiado a nadie y sí ha perjudicado a muchos.

    Al desabastecimiento ha contribuido más el acaparamiento egoísta que la falta de transporte.
    Esta mañana, en los mercados de Madrid, al menos en el mío, había de todo menos público.

    ¿Cuándo se enterará la autoridad “competente” lo que son los piquetes “informativos”?

  4. A destiempo, primero pedir disculpas por la “Beauvary”,segundo dar las gracias a Ofidia por su singular indulgencia, y tercero admirarme de la sabrosísima comparación entre ésta y la huelga egipcia, que confirma el dicho “nada nuevo bajo el sol” o “la historia es una eterna repetición”.
    xxxxxxxxxxxxxxxxx

    Me encanta el humor de nuestro anfitrión.

  5. A destiempo, primero pedir disculpas por la “Beauvary”,segundo dar las gracias a Ofidia por su singular indulgencia, y tercero admirarme de la sabrosísima comparación entre ésta y la huelga egipcia, que confirma el dicho “nada nuevo bajo el sol” o “la historia es una eterna repetición”.
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    Me encanta el humor de nuestro anfitrión.

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