Silencio sobre el escándalo de la grabación de Punta Umbría en la que se sorprendió a varios ediles y a un alto responsable del PSOE presionando a un empresario despojado de su derecho, mostrándole al mismo tiempo el palo y la zanahoria: si tragas, tendrás contratos del Ayuntamiento, si no tragas, lo perderás todo”. Ahí queda eso. Y el pésimo ejemplo político del silencio cómplice, la ridícula excusa de que lo único ilegal sería la grabación misma (¿), el ‘tira p’alante’ pronunciado por la Ejecutiva Provincial (y por la Regional, y por la Federal, por supuesto). Se comprende el atolladero del partido al verse pringado con las manos en la masa. Pero su inhibición lo complica necesariamente en el negro asunto.

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