Mal momento (reconocido) el que hizo que la ‘delegata’ de Turismo, Rosario Ballester, tirara de móvil oficial para insultar por derecho a un medio de comunicación hostil, seguramente cabreada por el éxito profesional de ese medio. Menos malo aquel en que decidió enviar un segundo mensaje pidiendo perdón por el patinazo. Quienes se dedican a la vida pública deben encajar con deportividad las mismas críticas que ellos y sus medios adictos dedican a los adversarios, y desde luego no pueden de ninguna manera lanzarse como un obús sobre estos desde el propio cargo. Ballester debe aceptar –como lo demás, ni más  ni menos—que la crítica contraria se salga de las encuestas, y pensar que por algo será, aparte de que ya ven qué vamos a contarle a ella, con la experiencia que tiene encima esa mujer, de amigos y enemigos mediáticos. Entre otras cosas porque puestos a avergonzarse, como hacía ella en su mensaje, seguro que no le faltaban motivos para el propio sonrojo. Están empeñados en demediar España a rajatabla. Y la verdad es que hasta ahora les va dando buen resultado.

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