Ha muerto ‘Chamaco’, Antonio Borrero, el chiquillo que salió de la confitería de Jorba para vestirse de luces y abrir en Huelva una nueva ilusión de alternativa taurina, en aquellos difíciles años 50 y 60. Una personalidad inconfundible, un arte para la discusión, un valor fuera de dudas, hicieron de él un torero de época que pagó caro tributo a la profesión con cogidas gravísimas. Y hoy que se va deja un hueco en el imaginario de la ciudad antigua, un sitio en la galería de nuestra tauromaquia difícil de rellenar y el rastro de una vida con sus luces y sombras, como todas, en la que, en cualquier caso, el onubensismo fue siempre por delante. Él marcó con su sello toda una época en la que hubo de competir con maestros insuperables y supo hacerlo a su manera. Descanse, al fin, en paz.

1 Comentario

  1. Yo estos días sigo la evolución de Sebastián Castella. Me enorgullezco de que podamos devolver algo de la chispa que siempre nos habéis comunicado.
    Besos a todos.

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