Ha protestado la consejera de Presidencia contra el debate latente pero cada día más expreso sobre el abuso de la autonomía que se viene haciendo, no sólo desde la derecha, como ella pretende, sino desde puntos de vista muy distintos. Nadie puede negar el éxito relativo que el Estado de las Autonomías obtuvo como salida al centralismo totalitario, pero lo que ahora está en tela de juicio no es el modelo descentralizado sino el disparate al que ha conducido el despilfarro autonómico junto a la necesidad de los dos grandes partidos de mantenerse en el poder apoyados por la insaciable ambición de los nacionalistas. La ruina es tal, que pronto este debate será imparable y no podrá salvarse, como ahora hace la consejera, distribuyendo simples credenciales ideológicas.

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