Un charnego inspirado

Contra lo que pueda creerse, el lema “Espanya ens roba” no lo inventó ningún rufián de turno ni fue ocurrencia de ninguna de las minervas del separatismo delincuente. Lejos de eso, su autor fue un personaje curioso, de tan excelente currículo profesional como vidriosa crónica biográfica. Se llama Alfons López Tena y es notario con brillante ejecutoria activista, con cuyos padres tuve el honor de mantener una larga amistad nacida de nuestra compartida afición taurina cultivada año tras año por ellos en su inexorable visita primaveral. Don José Manuel, su padre, también notario, fue un andaluz irreductible nacido y criado en Lebrija, que ganó su notaría a fuerza de voluntades –entre las que no faltó, según me contó más de una vez, la de algún ilustre escritor—y de un sentido férreo de la disciplina que incluía a rajatabla el rigor moral. Cada primavera, como digo, con las primeras golondrinas, me llamaba temprano para pasear por Sevilla, recorrer los lugares de su (prodigiosa) memoria, saludar a los viejos amigos para acabar al mediodía paladeando nuestra albertiana manzanilla. Era un sabio prudente y cercano, que hablaba con pasión de su hijos –además de Alfons, tenía otra hija, también notaria, casada con una “vieja gloria” del fútbol–, que amaba su tierra natal y bramaba contra los varios despropósitos de nuestra democracia con el mismo vigor que antes rechazara los de la Dictadura. Y Alfons era perfecto, según él. ¡La venda que ciega a los padres, ya se sabe!

Bueno, pues este charnego –incansable agitador político, buen jurista por lo que sé, lector constante y amigo del arte, diputado autonómico, vocal del CGPJ, expedientado luego y acusado de agresión a la Guardia Civil— fue el inventor de ese lema mendaz y absurdo del que se ha alimentado el ánimo “indepe”. Un tipo raro que pasó de ariete de la derecha “convergente” a renegar del “procès” por considerar que “los catalanes desean la independencia pero no la quieren” y retratar al secesionismo radical como posible autor de “una especie de ley cuántica, en la que se está dentro y fuera de España simultáneamente”. ¿Artur Mas, de quien fue asesor siete años? Pues “un político de cuarta regional”, “autoritario y rencoroso”, que no lee nada “aunque se jacta en público” de hacerlo, y a quien alguien elevó pensando que “podría manejarlo como algo transitorio para esperar a Oriol Pujol” (véase la imprescindible entrevista de Daniel G. Sastre).

Ya ven lo que puede dar de sí el complejo charnego aliado con la credulidad popular. Lo que no quiero ni imaginar es la cara de su señor padre, mi don Juan Manuel, si levantara la cabeza y contemplara este espectáculo.

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