No se explica que la Junta mantenga en su puesto al delegata de Salud tras el descubrimiento de la falsificación de las listas de espera por procedimientos que no está nada claro que no conculquen la normativa. O se explica, acaso, en la medida en que hasta el más tonto sabe que el doctor Pozuelo es un simple ‘mandado’ que se limita a ejecutar el burofax de Sevilla con el visto bueno del mano partidista. El hecho, en todo caso, es insoslayable, y lo escandaloso es que la ciudadanía permanezca inmutable ante semejante ataque a los derechos de todos, sin que ni un solo usuario se vaya con el cante al Juzgado y le haya pedido al juez que se pronuncie sobre una acción tan grave como la denunciada y no desmentida: el falseamiento de las listas de espera para aliviar la presión política sobre la Junta. ¿Será verdad que nos merecemos cuanto tenemos encima? Lo sea o no, si no se desmonta esa denuncia, la permanencia del comisario de Salud en la provincia constituye un ultraje a los ciudadanos.

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