El simple anuncio de la incorporación de un legendario gestor empresarial como Manuel Pizarro a la vida política de partido está provocando un auténtico seísmo en la opinión privilegiada, no en la opinión  de todos los ciudadanos, sino en la de sus profesionales, es decir, de los propios políticos y de los periodistas. ¡Todos clamando por la venida de la “sociedad civil”, tantas novenas a la santa Rita cívica, para acabar desorientados ante la parusía de un candidato forastero en la tribu! Ha llamado gravemente la atención, de entrada, que el aparecido declare su intención de concentrarse en el futuro en vez de ensimismarse en el pasado, aunque sin descartar, si fuera preciso, un eventual debate en la palestra de la memoria. Se ha hecho notar también, con las del beri, que el hombre llega rico a la política, tal vez sin reparar en que, de haberse prodigado esa circunstancia en nuestra democracia, podríamos habernos ahorrados muchos bochornos. No menos interés tertuliano ha suscitado el hecho de que, en lugar de perpetrar la farsa de tantos otros “independientes de partido”, la criatura haya pasado por ventanilla para formalizar su carné de partido y domiciliar el cobro de sus cuotas. Y en fin, el colmo del estupor se ha centrado, por el momento, en su renuncia a integrarse en la trifulca nacional dispuesto –a pesar de que lo más simpático que le han llamado desde la acera de enfrente ha sido ‘tiburón’– a no enzarzarse con el adversario. En su propio partido –como un homenaje conjunto a Weber, Mosca y Gramsci– sus nuevos “compañeros” han enseñado las uñas o, como poco, han dejado oír su enojado ronroneo como bienvenida zoológica al extraño recién llegado al territorio. No cabe mejor demostración de la insustancialidad de los reclamos políticos y, en concreto, del que viene implorando hace tiempo –seguro que sin saber bien de qué habla– esa tropa que ha hecho de la política una profesión y de la profesión un fortín. Un hombre que ha librado tan singular batalla contra el propio Gobierno en defensa de unos accionistas y que se ha jugado el bigote que no tiene en ese lance, provoca el mayor recelo, no sólo en el amenazado adversario, sino entre sus propios conmilitones. La metáfora de la sociedad civil acaba de estallarle en las manos a esos artificieros papagayos.

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En la radio he escuchado a Pizarro recordar que un secretario del Tesoro con Clinton se recicló sin el menor problema como vice del Citybank, pero yo creo que no hace falta ejemplo alguno para justificar que un experto en el negocio se integre en eso que Pareto llamaba las “elites gobernantes” y a las que Raymond Aron prefería ver instaladas en el esquema social como una suerte de amortiguador entre la “elite” propiamente dicha y la “clase política”. Hace muchos años que Ortega creía que el papelón de “gran empresario” que corresponde, quiérase o no, al Estado, debería corresponder a ese segmento social familiarizado con “el gran dinero”, como diría Dos Passos, que son los que hoy llamamos “ejecutivos”, argumento al que no se me ocurre qué podría oponerle un PSOE desde el que se ha repetido con énfasis (Solchaga, Obiols…) el famoso “¡Enriqueceos!” que suele atribuirse a Guizot aunque yo confieso que nunca lo he encontrado en su obra. Es más que posible que el acierto de incorporar a un proyecto público a Pizarro –una leyenda nacional, repito, a pesar de los pesares– haya desconcertado tanto a la “clase política” porque, lamentablemente, su ideología suele comenzar y acabarse en al conciencia endogámica. Practican a Maquiavelo sin conocerlo ni de vista y eso es malo. Pero ahora se han dado de bruces con la realidad, quién sabe si alumbrados por la luz negra de la crisis. Esta tropa pasillera confunde capacidad profesional con mérito partidista y le va divinamente. Puede que la irrupción de Pizarro suponga para esta democracia justamente eso que tanto asusta a los aficionados.

5 Comentarios

  1. Sorry, mi don Anfi. Exscussez-moi mis amigos coblogueros, pero la política así sin anestesia, y más si es de Madrísss -el Cîrcûn, el Marianiño, el Pepiño, el Gallardín- me pone malita. Para colmo, esta mañana leyendo al Jefe tempranito en papel andando por la calle, casi piso un alfajor de perro y alguna vomitona del finde. Demasié para mi estómago delicado.

    Sé que muchos de vdes. agradecerán esta abstención y brevedad. Pas de quoi.

  2. Verano del 2007

    En un lugar del mediterraneo, a medio camino entre corcega y tunez. Bajo el barco 2600 metros de aguas profundas y transparentes. Hace tres horas que el velero navega sobre un banco enorme de atunes. Gafas de buceo y una cuerda larga que arrastra al buceador suavemente, a poca profundidad, ingravido en las aguas transparentes y frescas. Los grandes peces parecen moverse sin apenas esfuerzo, solo el cambiante e irisado brillo metalico de sus cuerpos muestra que son seres vivos no maquinas de perfección absoluta.

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    Llegará el día que llegue alguien a la politica y que se de cuenta que nuestro mundo se agota?. Que el honor ganado en la defensa de los intereses de unos accionistas ricos no vale nada?. Que el mantenimiento de un sistema economico perverso basado en la mentira del crecimiento es una farsa maligna?.

  3. El artículo de hoy de don José António poco me habla pues se trata de política interior y no me habla. Ni idea tengo de quien es este señor Manuel Pizarro. Parec ser que es un señor con mucha pasta, un empresario y que le han dado un puesto importante en el partido socialista.Pués muy bien. Quizás les venga bien porque suelen pecar los socialistas de dogmatistas, un poco de principio de realidad no les vendrá mal. Lo importante no es la casilla en donde lo han colocado y de donde lo sacan sino de si es capaz de hacerlo bien ahí donde lo pongan.
    Lo que sí me ha hecho soñar es el comentario de don Quercus. Y también morir de envidia!

  4. Hoy somos poquitos pero selectos, madame. El señor Pizarro, don Manuel, es un fichaje sonado no de los socialistas, sino del partido Popular, que bate palmas con las orejas de contento. (Y yo que no quería entrar más hoy en liza…)

    Hijo de un farmaceútico es un hombre algo gris que hizo cierta carrera en la Administración y luego de hacerse agente de cambio y bolsa, creó una agencia propia de valores y a la chita callando, llegó a presidente del Consejo de Administración de la Sociedad Rectora de la Bolsa de Madrid.

    Ha sido también Presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro y más tarde, y hasta hace muy poco, ocupó la presidencia de una de las principales compañías eléctricas donde ha protagonizado diversas operaciones de altísimo nivel financiero, muchas de las veces en los últimos cuatro años enfrentado a los ukases del poder socialista.

    Como recompensa por su esfuerzo ha obtenido de la empresa más de 9 millones de indemnización, que se suman a varios ‘kilos’ más por venta de sus acciones y sueldos esplendorosos. C’est fini.

    (Espero alcance a comprender lo notable de mi esfuerzo, ma cherie. Pero la belleza de la reflexión de mi don Quercus y su bendita ignorancia me han empujado a la tecla.)

  5. Mil y un millón de gracias. Por lo que decía nuestro anfitrión pensé que lo habían fichado los socialistas, pero si es el P.P. la cosa no parece nada del otro mundo, es algo bastante lógico, vamos digo yo.Esos tíos que tienen mucha money, y fueron altos cargos ,es lógico que quieran probar lo que es el poder. De todas formas observo que los políticos callan sus dineros pero los tienen, y los financieros callan su poder pero lo tienen. La frontera entre ambos se va borrando.En Italia, en Russia, en los USA hay magnates muy cerca o en la cumbre del poder.
    Besos a quien me lea.

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