El caso de la anciana de Fuengirola que, a sus 104 años, ha sido avisada de que no cobrará la prestación de la ley de Dependencia “hasta dentro de uno o dos años”, no es sólo una broma insensata, incluso macabra en cierto sentido, porque, en realidad, lo que pone de manifiesto es el fracaso radical de una ley aprobada, como tantas, a la buena de Dios, es decir, sin rigor alguno en las previsiones presupuestarias. El palo que el Defensor del Pueblo le ha dado se lo pasará la Junta por el arco y ese ejército de pacientes acabará siendo, ni más ni menos, una legión estafada. Es imprescindible que se arbitren medidas de resarcimiento a esos perceptores defraudados. Y muy conveniente que aprendamos a distinguir, bajo las propagandas, lo que es un auténtico avance social de lo que no es más que un rentoy publicitario del Gobierno.

2 Comentarios

  1. No olvide que esto es territorio enemigo.

    Oña, que no es ningún ángel del cielo, barre por mayoría absoluta a todo el que se le enfrenta.

    Lo tienen muy claro: ‘al enemigo, ni agua’. Esa abuela no tiene la culpa de vivir donde vive. La tiene la Oña.

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