Un bien colateral

Algo bueno, aunque sea colateralmente, había de tener un juicio como el de los ERE, tras tanto tira y afloja. Y lo tendrá, aunque sea en beneficio de los propios manguitos de la Audiencia Provincial de Sevilla, cuyas viejas e indignas “toilettes” –en ocasiones compartidas por sus Señorías con los justiciables— van a ser dignificadas ahora a toda máquina con motivo de celebrarse en ese edificio el plenario famoso. Hay que guardar las formas, por lo visto, teniendo en cuenta el foco que va a caer sobre esa Audiencia mientras se juzga nada menos que a dos ex-Presidentes y a la tira de altos cargos, presumiblemente observados con lupa por la prensa “canallesca” que, sin duda, abarrotará el edificio. Eso es lo que se llama un “beneficio colateral” y lo demás son tonterías.

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