En Aracena se manifiesta la gente denunciando la saturación urbanística de nuestra privilegiada Sierra, los ecologistas sostienen que hay ya demasiados proyectos en marcha, los empresarios, en cambio, preguntan dónde pondrán instalar sus industrias si se mantiene la protección europea del suelo y la Junta secunda subsidiariamente al partido anunciando que el proyectazo de El Almendro no saldrá adelante porque no reúne las condiciones mínimas, circunstancia en la que parece ser que no había caído hasta que aquel, el partido, no ha ordenado por su cuenta y riesgo su paralización. Las denuncias y broncas se multiplican por doquier a cuenta del gran negocio y no se ve ni en el horizonte una mínima señal de sensatez que permita confiar en que este escándalo permanente, que incluye a los propios gestores públicos, pueda desaparecer o al menos amainar. Es absurdo contraponer medio ambiente y progreso, pero entre logreros y mangantes lo están consiguiendo, por supuesto con el respaldo expreso o tácito de quienes mandan en la vida pública. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.