No son alentadoras las últimas noticias que salen del teletipo. Nos enteramos, por ejemplo, de que en los Juzgados se apilan los expedientes hasta en los retretes (sic) y que, en total, en ellos duermen el sueño de los injustos –mientras el padre de Mari Luz recoge firmas por la patria– nada menos que 400.000 sentencias criminales ante la pasividad o indiferencia del Gobierno optimista. Es una mala nueva, no cabe duda, pero no peor que enterarnos de que entre 1994 y 2006 la “famélica legión” de pobres que viven en España ha aumentado en 1’3 millones de desdichados, a pesar de la “new age” y el viento de popa, más allá de progresistas y conservadores, sobre todo porque es de dominio público que las grandes fortunas han prosperado, algunas de manera exponencial, durante ese mismo periodo, con lo que la brecha es ahora mucho más amplia que antes. Nos enteramos también, casi al mismo tiempo, de que en Baleares ha sido proscrita la lengua española y reemplazada por el catalán (aunque se proyecta ahora sustituir a éste, incluso en la docencia, por las hablas insulares) y de que en el País Vasco los baremos de Sanidad otorgan 16 puntos al aspirante conocedor del euskera y sólo cuatro al que se acredita como doctor, un caso con precedente en Andalucía donde en una ocasión se baremó igual, en un concurso para cátedras, un doctorado que un curso de macramé. Hay más: un hombre es absuelto por violar a su mujer pero condenado por pegarle, un grupo musical que  hará bolos este verano por España “vitoreando a ETA” a la que califica de “brazo armado” del oprimido pueblo vasco, aunque ninguna, probablemente, tan desconcertante como la que asegura que uno de cada seis conductores que circulan por nuestro país carece de permiso de conducir. Probablemente el teletipo es ‘antipatriótico’, como diría ZP, pero lo que de verdad debe maravillarnos es que una nación sobreviva todavía con los Juzgados y las carreteras en esa situación.

                                                                    xxxxxSi ustedes se paran a pensar caerán en que todo esto es micropolítica, esto es, política real, vida pública en carne viva, convivencia no mediatizada por el prejuicio político, mientras que los graves motivos con que el Poder distrae al personal esta plácida temporada son pláticas de familia y cizalla retórica que solo a él interesan. ¿Cómo es posible que 400.000 criminales condenados campen por sus respetos, cuántos accidentes de tráfico mortales serán obra de esos indocumentados cuya infracción se ha considerado hasta antier mismo una simple falta administrativa? ¿Está roto o sigue entero un país que proscribe la lengua nacional o prima desorbitadamente a las lugareñas cuando no sanciona a los ciudadanos por el simple hecho de usarla? ¿Cómo exigirles paciencia a las víctimas del terror ente ese espectáculo descerebrado que ensalza en público a sus verdugos? Decididamente el teletipo, o la vida, en fin, no sean ‘patrióticos’ como no lo éramos los que decíamos que soplaban malos vientos sobre la economía, o que los Juzgados estaban empetados de infolios que abrumaban a los jueces, o que España se estaba rompiendo, no como se rompe un jarrón, claro, sino como se rompe y descompone una familia, como se dispersa una estirpe cuando en la Torre las lenguas se confunden y nadie sabe ya cual es su sitio ni su papel ni su derecho. Es verdad que ha habido sentencias no ejecutas por desidia o designio del Gobierno (de los Gobiernos) pero más lo es que con esa carga no tiene mucho sentido hablar de Estado de Derecho. Y si encima me dicen que uno de cada seis conductores con los que me cruzo por la carretera son camicaces temerarios, entonces es que en este monte todo es ya cardo y orégano. ¡Pero si el Gobierno acaba de darle una oportunidad a los evasores en paraísos fiscales! “No news, good news”, dicen los británicos. Imagínense el adagio del revés.

6 Comentarios

  1. Bonita columna, para que digan luego que don ja no se pega al terreno. Por cierto, para RAFA, sobre la nota última de ayer: esa frase es variante de la de Paul Valéry, “Dios mío, todo cambia menos la Vanguardia”…

  2. Menos mal que la columna anterior es apasionante y nos pone el coco a bullir porque ésta describe un panorama tan desalentador que nos corta las alas.
    Me resisto a pensar que están tan mal las cosas…aunque los números son testarudos y parece que sí, que así está la justicia, la enseñanza, y la permisividad en todo lo que toca a la unidad española, a España vamos.

  3. 11:41
    Zagerao, ja, y antipatriótico por supuesto.

    No hay mejor lotería que trabajo y economía.
    ¿No ha oído Vd. a don Fernández Ordóñez decir que la crisis es estupenda y que la caída del consumo es un síntoma de que las familias están ahorrando?

    No sé cuál será la opinión de los cientos de miles de ciudadanos que “ahorran” sistemáticamente los últimos días de cada mes.

  4. Sistemática y forzadamente añadiría yo, mi don Élitro. Una servidora es delicada de estómago casi desde el destete, lo que me hizo olvidarme de lo que es política propiamente dicho. Si no fuera porque ya lleva una la tira de tiempo con déficit hormonal, y bastante del otro, diría a veces que estoy encinta porque por las mañanas más de un día me dan unas arcadas de echar los bofes. Luego caigo en que es que he oido o leídoalgo sobre política.

    Pero lo que toca el Anfi no es política sino vida, pura vida, de la que daña, hiere y lastima a tanta criatura indefensa. Ante las injusticias de la justicia, ante la ostentosa ganancia de los que tanto tienen, ante la dolorosa indigencia de quienes rebuscan en el fondo del triste monedero esas chapillas oscuras, la más pequeña de las cuales es más de una peseta y media. ¿O no han visto ustedes, al cerrar una cuenta en el súper, como la cajera va retirando cosas, a veces muy necesarias, porque la suma rebasa en ocho o diez euros lo que dispone el comprador?

    Claro que eso cómo lo va a entender quien manda hacer una psicina climatizada para que sus tres niñas hagan los largos que les prescribe el monitor deportivo -con dinero público, of course- o jamás se cruza en una carretera de pueblo con un gitano que lleva la furgona sin carné con polos falsos del cocodrilo. Lo repito, los gitanos tienen a gala no sacar el carné de conducir. Igual que en tiempos de mili obligatoria inscribían a los varones como María, para que no los llamaran a filas. ‘Camelamos naquerar’. Po fale, po m’alegro, pero cuando me toca piar a mí, tampoco me callo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.