No hay quien se crea ese anuncio de la Junta a los trabajadores de Delphi de que tiene “cerrado” un acuerdo con una empresa y “abiertas” conversaciones con otras dos para garantizar el relevo de la actividad en el caso de que el cierre anunciado por la multinacional se consume. Ni es de recibo jugar, a estas alturas, a los acertijos, tratando, evidentemente, de entretener la situación mientras pasa y no la campaña electoral y se reducen en lo posible los daños en las urnas, y no lo es porque es injusto además de absurdo trajinarse a esos millares de familias angustiadas con promesas inverificables y compromisos fantasmas. Se comprende el mal trago que supone para la Junta este traspiés en un momento tan delicado del calendario político, pero hay que insistir en que la dramática necesidad de las familias no admite estos trapicheos inexplicablemente consentidos por los propios sindicatos. Si hay acuerdos y soluciones, que se compartan siquiera con los agentes sociales. Mientras no se trate más que de palabras en el aire lo discreto es pensar que estamos ante meras trolas electorales. 

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