No le ha bastado al Gobierno desprestigiar a Andalucía con una ministra insensata que acusa al sector agrario de esclavista y otro memo que descalifica al turismo en los términos más despreciativos. Ha sido el Consejo de Ministros en pleno el que la ha estigmatizado por tres veces al excluir a Málaga y Granada del pase de “fase”, un baldón que, con toda seguridad, habrá recogido encantada la competencia internacional y que costará Dios y ayuda reparar en el susceptible  imaginario turístico. La aventurada y extemporánea salida de Sánchez poniendo fecha a la próxima campaña –que hasta ha levantado elogios en algún empresario cándido— no es sino una ocurrencia escapista que poco o nada podrá hacer para eliminar el grave estigma tan insensatamente impuesto por él mismo a la costa española.

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