El Fondo Monetario Internacional (FMI) es una institución poderosa. Sus presidentes tienen categoría de Jefes de Estado y gozan de privilegios acordes con ese estatus. Sin embargo, los tres últimos presidentes no han terminado felizmente sus respectivos mandatos, puesto que Rodrigo Rato anda envuelto en la madeja de esa merienda de negros que fue Caja Madrid, Strauss-Kahn ha pasado por los calabozos antes de arruinar por completo su carrera política y, en fin, su sucesora, Christine Lagarde está siendo investigada en este momento por la policía y la Justicia francesa que tratan de aclarar el caso del arbitraje que puso fin al largo pleito entre el Crédit Lyonnais y el controvertido político Bernard Tapie que, junto con su señora, acabaría llevándose 400 millones de euros del negocio. Ver a la policía registrar el piso de la presidenta del FMI, como en su día contemplar la imagen humillada de Strauss-Kahn, y sin contar la mala imagen de un Rato expuesto a la vergüenza pública por una inconcebible gestión de su entidad financiera, no cabe duda de que resulta desmoralizador para el ciudadano, en especial si es consciente de que esos altísimos “presuntos” tienen arte y parte en las duras medidas que nuestras sociedades están padeciendo. No sale gratis escuchar a la Justicia presumir siquiera de una presidenta del FMI que ha “estado implicada personalmente” en el festín de referencia y menos escuchar a los fiscales la teoría de que Lagarde, siendo aún ministra, habría dado instrucciones de voto a los representantes del Estado para inclinar la balanza del lado de Tapie. ¿En manos de quiénes estamos? Esa pregunta cobra esta temporada todo su sentido.

No tiene sentido que un organismo que decide sobre la suerte del planeta, esté presidido, uno tras otro, por personajes, que, sin perjuicio de la presunción de inocencia, acaben todos en el banquillo. Cuando se habla de la desmoralización ciudadana deben tenerse en cuenta estos casos que ilustran el pesimismo con graves razones al alcance de cualquiera. ¿Cómo aplastar a Chipre o poner entre la espada y la pared a Portugal o a Grecia sin garantizar siquiera la plena integridad de quienes toman las decisiones? La foto de los agentes registrando el piso de Lagarde colma, sin duda, el vaso de la paciencia. Tres presidentes consecutivos en la picota son demasiados incluso para un mundo que no conoce demasiado bien el intríngulis de la alta política.

10 Comentarios

  1. Es curioso el caso, tres presidentes del FMI entrillados. ¡Como para fiarse de ellos! Que le pregunte a los pobres chipriotas a ver qué contestan.

  2. Yo me pregunto y le pregunto qué esperaba usted de esta tropa. Una directora de la Junta, pillada en un (presunto) acto delictivo por un subordinado llegó a decirle «¿Pero qué pensabas tu que era esto, almita de cántaro? Mi querido don ja, a veces pienso que en su personalísima independencia es usted un poco «almita de cántaro» y ya sabe con el cariño que se lo digo.

  3. Su expresiòn «inconcebible gestión» en el caso del rato, lo dirá Ud.
    Era la única concebible. Pro domo sua (de rato, refiero).

  4. «Por domo sua», estimado sr. Ruiz, barre aquí media España. Creo que cuando dice «inconcebible» ja se refiere a su carácter incalificable. No hablemos de mangantes aquí, por otra parte, que ya ven lo que estamos viendo día a día.

  5. Ya sé que no entiendo na de na, pero que sean todos estos señores y señoras unos mangantes o no lo sean es lo de menos. Lo que pienso es que lo que dice el fondo no es realmente lo que nos conviene. Tienen una manera muy a lo yanqui de arreglar las cosas, de meterles cintura a los pueblos y a dejar a la finanza salírselas con la suya. Eso no es lo que espero de un fondo internacional que está supuestamente pare arreglar las cosas.
    Besos a todos.

  6. Uno, vale; dos, empieza a ser sospechoso; tres, ya la cosa se convierte en norma. Habrá empleados del FMI que cuenten los Presidentes que llevan vistos y la lista de cuántos de ellos acabaron en el banquillo. Un solemne escándalo. El capitalismo, en esta fase (por el momento) terminal es un enorme engranaje que hay que lubricar con corrupción. Llegar a esta conclusión a mi edad es triste. Al menos cuando era joven pensaba que podría llegar el día en que viera cambiar el mundo y bla bla bla.

  7. Felicidades al columnista y al doctor Pangloss. No se puede decir más con menos palabras. Realmente la política, en general, está logrando la degradación de la democracia.

  8. No sé de qué se extrañan, cuando todos sabemos que aquí queda poca piedra que no tenga debajo su alacrán. La política fue siempre depredadora pero ahora es sencillamente bandolera.

  9. No hace tanto se oía decir que, ante la fatigosa oposición rubalcabiana et alii, los grandes errores que indudablemente comete el gobierno Rajoy vienen de lo que llamamos Europa y no es sino una pandilla de apandadores como se va viendo.

    Baci per tutti. Mila per te, mia cara Marta.

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