La Junta largó un millón mal contado de euros del “fondo de reptiles” para pagar tres mensualidades atrasadas a los trabajadores onubenses de Astilleros coincidiendo con la presentación de la candidata a las últimas municipales, evidentemente para templar gaitas y acallar el ruido. Para eso ha servido también ese “fondo” que lo mismo prejubilaba a un amiguete político que enriquecía a un conmilitón, sin papeles y en contra de las advertencias reiteradas de la Intervención. Otra provincia, pues, alcanzada, por el escándalo de la famosa “partida secreta” que constituye el desafuero mayor jamás perpetrado en la autonomía. Es de notar que, encima, la candidata en cuestión perdió a pesar de tan deplorable truco.

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