Leo el análisis de Edwy Plenel, el viejo ‘lemondiste’, sobre el triunfo soberbio de Ségolène Royal en las “primarias” del socialismo francés –¡allí sí, y sin pucheros!—que han confirmado una vez más el aforismo de Churchill: no hay peor enemigo político que el compañero de partido. Gran ridículo de Strauss-Kahn (apenas un 21 por ciento frente al sesenta sobradísimo de la candidata) y de Laurent Fabius (ni el 19 por ciento siquiera), ejemplar fiasco del “aparato” masculino del PSF cuya dificultad para ver a Royal como presidenta bromea Plenel con la metáfora del traje de caballero en el que los tataranietos jacobinos no han sido capaces de ver enfundada a una hembra. Todos sabemos cual es el papel que la imaginación política atribuye en Francia a la mujer revolucionaria, entrevista siempre en torno a la guillotina o apedreando la carreta camino del suplicio. Aceptarla como primer magistrado ya era harina de otro costal y, desde luego, si la oposición liberalconservadora hace acopio de las descalificaciones recibidas por la dama de sus conmilitones durante esta campaña previa, la verdad es que lleva más de la mitad del trabajo hecho. Nadie coqueteó siquiera en Francia hasta ahora con la idea de que una mujer presidiera la República, pero tampoco había previsto nadie la irresistible ascensión de Le Pen que Mitterand supo respaldar en la sombra para, aprovechando el intenso descontento social y el rechazo de la inmigración, dividir el voto derechista. Y ya saben lo que ocurrió en las elecciones del 2002, un fantasma que circula de nuevo apuntando hacia las que vienen en el 2007. Plenel no desdeña esta comparación que, en ambos casos, respondería a esa paradójica  mezcla de esperanza y desesperación perceptible hoy a ojos vista en la sociedad francesa, en especial por el flanco de la izquierda política, sino que señala el despiste de los opositores internos de partido y su ceguera voluntaria como el signo de la larga y profunda crisis que viven unas ‘élites’ incapaces de ver la nueva realidad. La paliza preelectoral ha sido de aúpa, en todo caso. Habrá que ver ahora en qué medida el coste de la batalla facilitará a la derecha su trabajo político.
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¿Populismo tal vez? Es probable que haya llegado la hora de revisar el tópico rechazo del populismo concebido como hijuela del viejo tronco de Poujade. En Francia y un poco por todas partes, porque la experiencia resulta ya abrumadora en el sentido de demostrar la viabilidad de liderazgos ciertamente populistas que nada tienen que ver con la derecha extrema. Bourdeau se planteó el tema más de una vez y estos días se recuerda el libro de Yves Mény –comentado en esta columna hace tiempo—en el que se preguntaba si la irrupción del populismo no estaría descubriendo que la verdadera enfermedad que mina la democracia actual es justamente la ausencia del pueblo en nuestra práctica política. O lo que es lo mismo, la sustitución de la presencia popular por la influencia de los “aparatos”, la deliberada reducción del papel del ciudadano al de elector y del papel del elector al de convidado de piedra al festín cuatrienal. Que en este caso ha dado de sí una feroz oposición a lo que –a la vista está—era la voluntad de una cualificadísima mayoría de militantes y, tal vez, del descoyuntado electorado de izquierda, y una oposición basada, no cabe la menor duda, en el sexo de la aspirante. No hace tanto tiempo que el PS de Marruecos impidió con su abstención que prosperara en el “parlamento” marroquí una ley de igualdad entre hombres y mujeres. Y aquí no hemos salido aún de un régimen de ‘cuotas’ que vuelve verdaderamente inverosímil, por el momento, la candidatura de una mujer a la cúspide del Gobierno. ¡Si ni siquiera hemos sido capaces de quitar de la Constitución la sálica preterición de la hembra en la línea sucesoria a la jefatura del Estado! Hay que saludar a Ségolène, no cabe duda. Darle, por lo menos, la bienvenida al infierno.

31 Comentarios

  1. A ver hoy las mujeres de este blog, pero sobre todo, a ver los caballeros. Los e la presidenciable francesa es muy importante, pero no concebible en España hoy. Miren lo que zizo ZP con la Vicevogue en cuanto salió tres vceces por encima de él en las encuestas: tratar de abrasarla frente a Gallardón en Madrid. Mujeres, sí, pero con orden y concierto: ése es el lema progre. Curioso: la derecha funciona mejor sobre este tema. Recuerden la ola de lacaldesas (pionera), no pierdan de vista a Esperanza Aguirre. Quizá lleguemos antes nosotros que doña Ségolène a nuestra meta neolítica.

  2. No cirran, amigos, que a la dama le queda todavía lo peor. Ya sabe lo que es la perfidia íntima, la de su proipio partido, ahora le queda por sopesar el estado real de la opinión. ¿Está preparada ésta en Fr. para elegir a una mujer?

  3. La Ruayal, como pronuncia algún locutorcete para dárselas de políglota, ha marcado un gol en propia portería. (Fíjense que utilizo el topicazo machista/futbolero). Sólo que ese gol cuenta para los suyos, al menos para su afición, aunque como atinadamente puntualiza el Anfitrión, muchos de sus coequipiers van a procurar que se apunte en su negativo.

    Dije aquí y lo mantengo, que mi voto seguirá siendo nulo per saecula saeculorum en todas las llamadas a las urnas mientras rija la ley electoral que convierte al acto de votar en una merienda de negros. Excepto, claro está que vaya como cabeza de cartel al Congreso, con posibilidades de ser Presidenta, una mujer. Tengo dos o tres en la cabeza -de dsitintos colores- a las que no solamente votaría sino que me volvería treinta años más joven y haría proselitismo de su causa. Miren por donde la Fdez. de la Vogue no está entre ellas.

    Ni se me ocurren aquellas bobadas de castrar al macho y cosas por el estilo. Pero estoy convencida de que una mujer -salvo que esté tan maleada que se comporte como un virago vergonzante- aportaría sensatez, cordura, pacifismo de verdad, junto a otras virtudes que no voy a caer en el topicazo de llamar netamente fmeninas.

    (Ah, mi doña Sicard: gracias por esa lectura de ayer, que debió ser la única para mi parrafada. El cielo le premie multiplicada la inyección de autoestima que me suele propinar con evidente generosidad).

  4. Tras la sra. Pelosi o antes, en Chile, la sra.Bachelet, parece que con la llegada de doña Royal (no s emeta con la pronunciación correcta, doña Epi, que lo intolerable era oír una y otra vezpronunciar mal el nombre en nuesrtra tele/radio) se abre, parece, una perspectiva nueva. Yo descreo de lo que dice Epi sobre la tópica aportación de sensibilidad y demás que suele atribuirse a las mujeres. ¡Las hemos tenido de aúpa y no me haga dar nombres! En lo que sí creo es en la carácter imparable de la igualdad. Los franceses, a primer nivel político, no se habían enterado, por cierto.

  5. OIga, Páter, ¿y de su Iglesia qué nos cuenta? ¿Para cuándo otra papisa Juana, pero esta vez de verdad, o por menos un puñadod e obispas como las que ya tienen los hermanos separados? Como sigan así van a acabar perdidos ante el dimping de Milingo.

  6. Ya veremos cuando “la madre” francesa se siente en el sillón de los machos. Reuerden a la sra. Bandaranaiken, a la Thetcher,a la Butho, a la Marcos, a las Peronas, a la… El Poder no tiene sexo. El poder es el mejor quirófano transexual que existe.

  7. Verás ustedes, señores/as, el pronblema es que este señor del blog opina sin desmayo sobre lo divino y lo humano, no se detiene ni ante la religión ni ante la filosofía y va desde el futbol hasta el mercado como su tal cosa. ¿Creen ustedes de verdad que esto es posible? ¿Creen que se puede disponer de tanta información yn una cultura suficiente para hacer eso? ¿O será que el sr. góz. Marín es un simple osado? No tomen a mal mi pregunta porque no es más que eso una pregunta.

  8. Va el jefe y se permite un pase al populismo, hace falta tenerlos bien puestos, y encima se apoya en Y. Ménypara sagar la hierba bajo los pies a los seguros objetores. Bien, confieso que su argumento (que comparte con aquel autor) es difícilm de rechazar y que es verdad que no hay político que, siendo populista (como todos lo son) deje de criticar una actitud que, en efecto, no sabemos si tiene su cara buena en ese acercamiento del pueblo olvidado. Interesante, desafiante. Nada nuevo en jagm, pero si raro en esta cultureta de correctos sin base.

  9. Para Alienígena.
    13:00 h.
    En buena parte ha ido a poner la era. ¿No se da cuenta de que quienes seguimos el trabajo de jagm conocemos bien su infrecuente cultura, su amplia conocimiento de ese humanismo hoy perdido? Si de lo que trata es de provocar, va aviado, como diría el jefe; si pretende sólo insultar, con su pan se lo coma, pero pinha en hueso. GM es uno de loe escritores más cultos de este país, algo sabido hace mucho. Por cierto, ¿y usted quién es? Estaríamos muy honrados (¡digo yo!) con que nos siguiera frecuentando. Vería las ventajas de reunirse acogidos a sagrado bajo la libertad de todos y de cada uno.

  10. Hace tiempo que sigo el blog en silencio (razones personales). Hoy vuelvo sólo para aplaudir la columna y, ya de paso, darle la collejita a ese Alienígena que ha asomado la patita por debajo de la puerta.

  11. Ya se ha dicho: le queda mocho que recorrer a la Royal. Añado que Sarkozi no es un rival cómodo, ni mucho menos. Y una curiosidad: que a una izuqierda dividida le corresponde en Francia una derecha dividida también. La política es ante todo ambición. Nosotros sabemos de ello más que nadie, quizá, pero está bien verlo en espejo ajeno.

  12. 13:10
    Querido ja, conoces est mejor que yo, estoy convencido. El lunes llevaré a clase tu trabajo y lo discutiré con mis estudiantes. Será bueno que escuchen a alguien que observa desde fuera, porque aquí dentro el ambiente está demasiado tenso y ya sabes como son las cosas. Royal tiene muchos puntos flacos, en eso llevan razón los opositores del PSF, y te cosnta que lo conozco bie y de cerca. Ya veremos. Mer alegro

  13. (perdón por el teclazo)

    …Me alegro, de todas maneras, peor no las tengo todas conmigo. Como sé que no las tienes tú. ¡Y me gustaría escuchar quién las tiene en el blog!

  14. No me gusta la señora. ¿La han seguido en su campaña, conocen sus virajes, sus concesiones a la galería? No ´sé pro qué hablan de populismo sus rivales internosm cuando es patente que lo que hace esa señora es demagogia. Que a la izquierda le viene bien un cambio, estoy por decir que el que sea (dento de un orden), pues vale. Pero vamos a ver cómo nos sale esta dama tan convencional, ta aparatista, tan tópica en sus recursos. No digo más porque espero que doña Sicard la vea mejor desde Angulema.

  15. Saludemos a estas mujeres, amigos. Yo no votaróia nunca a la Clinton, pero me ha alegraod mucho lo de la Pelosi, que practica (o dice que practica) un progresismo bastante fundamental. De acuerdo con la mala pata que hasta ahora henos tenido con las damas gobernantas. Pero eso no tiene por qué ser inevitable, amigo Marcopalo.

  16. Aquí en Argentina da lo mismo, proque si no es una Perona es una “Chiche”, viste, y si no es primera ministra es primera dama, auqneu lo de dama sea un decir. La Triple A la montó una de ellas, como sabés. DE manera que comprendan nuestro escepticismo. Don josian, muá, como siempre.

  17. Y que, puestos a censurar, ya podría escirbir ‘misÓgino” en lugar de misogino. Suum quique tribuere.

  18. Hay días en que me rindo a la coherencia de gm. Por ejemplo, hoy, al escucharle defender la “primarias” francesas y apuntar contra el fracaso que auí tuvimos quienes las defendimos. Otors días me irrita con su suficiencia progresista, hoy me sienro cómodo a su lado.

  19. ¿De dónde saca tiempo, porque me dicen que ayer llevó a sus “Charlas” a un personaje ilustrre de la judicatura? Hoy volvemos coincidir en el enfonque, en el saludo a la ganadora y en la inquietud (¿recelo?) que a nos inspira.

  20. 20:50
    Cuando llegue a Thatcher hablaremos, amigos. Como a alguien más arriba, también a mí me inquietan las “presidentas”. ¿Misoginia, antifeminismo? No sabría decir, pero importa más en este momento mostrar lo que de verdad se siente que quedar en buena postura.

  21. Métanse en sus cosas, no hable de lo que no saben, y no saben de la Mujer, para empezar. Se les nota que igual que a los franceses los enrabieta el triunfo de una mujer. ¡Idiotas!

  22. Lo último es lo que yo llamo un reclamo propio de alguién que está en nómina. ¿O no les dicen nada esas siglas pseudónimas? Me jugaría una mano a que quieren decir lo que estoy pensando, y entonces todo encaja. ¡¡¡So idiota!!!

  23. En efecto, trajo a su Charla en Huelva al pres. de lo Penal de la AM, Gómez Bermúdez. Una vez más –debo decirlo– me quedo con la presentación que hizo ja del personaje, aunque por esta vez también diré que el juez estuvo claro, valiente y brillante.

  24. 21:20
    Ségolène es la esperanza blanca. Los hombres franceses han probado no estar a altura lo que pide razónb suya de partido y de ideas socialistas. Son ambociosos y envidiosos, no soportan mujer superior que gana.

  25. Esta tía es igual que todas las que se meten en política. ¿Y…? Nada, que igual que TODOS los que se meten en política: rateros, oportunistas, estafadores de la opinión. ¿Sin excpeciones? No merece la pena hacerlas.

  26. Descansa, hijo, Zumbao, no sea que se te funda la neurona supérstite. Aunque hay que reconocer que no le falta alguna razón…

  27. La igualdad la traerá el tiempo, sólo el tiempo. No hay atajos, aunque haya posibilidad de empujar el carro. Estas nuevas mujeres dirigentes temdrán más responsabilidad que las anteriores si cabe, porque cada nueva presidenta será comparada con las anteriores y las anteriores, como se ha repetido hoy aquí, no quedaron ni medio bien.

  28. Me ha gustado muchísimo el artículo éste. Yo no sé si Mme Royal lo hará mejor o peor que el Sr Chirac pero cuando él lo hace mal nadie le echa en cara que es un hombre. Haga esta señora bien o mal ,espero que nadie culpe su sexo de ello.

    Estoy de acuerdo con JAGM para decir que la primera enseñanza de esta primaria es el divocio entre el pueblo raso, los de a pié y la “elite”, los de arriba, sean de izquierda o de derechas, así como la ambición de estos personajes, que no saben apartarse para dejar paso a quien los aventaja.

    También me gusta que esta señora haya ganado limpiamente, sin rebajar a sus contrincantes, contrariamente a lo que ellos intentaron. Para terminar, la idea que me hago de Mme Royal es más próxima a una Thatcher que a una demagoga. Tiene caracter, dice cosas que molestan pero que los franceses empiezan a comprender que hay que hacerlas. Con todo, veremos. De todas formas, sea quien sea, ganen las izquierdas o las derechas, los problemas son tales y tan complejos que el campo de maniobras es muy estrecho.

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