La Inquisición castigaba al hereje –el disidente—con una pena pero, además, como sambenito, símbolo de exclusión y degradación. Algo parecido a lo que hace la Junta de Andalucía al publicar en el BOJA los datos personales –protegidos por la ley, por cierto—de los ciudadanos que, en uso de su fundamental derecho a la libertad de ideas y a la libertad religiosa, han optado por publicar en aquel boletín la relación de objetores de la asignatura Educación para la Ciudadanía, respaldados por no pocas sentencias, entre otras cosas. El “régimen” no admite discrepancias y menos desafíos legales por lo que expone en su picota particular a quienes osan llevarle la contraria. Vamos a ver, por lo menos, para qué sirve la traída y llevada ley de Protección de Datos.

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