La metáfora es de Manuel Vicent: la bandada de tordos se abate sobre el olivar justo el tiempo preciso para arrebatarle las aceitunas; luego, levanta el vuelo. Los economistas llaman “deslocalización” a lo que hacen los tordos del mercado cuando en el olivar asaltado se agota el fruto. Y por lo general, una vez saqueado el pago y trincadas las subvenciones estimulantes del Gobierno o de la Junta, no dudan un segundo en buscarse un nuevo emplazamiento. En Andalucía, de Delphi a Visteon, lo tenemos visto y comprobado, ante la impotencia de una Junta tal vez ingenua que primero nos arruina subvencionándolos y luego en socorrer a sus víctimas. Nunca habíamos visto un expolio semejante. Mucho me temo, sin embargo, que tengamos que verlos aún peores.

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