No se ponen de acuerdo los togados sobre si en el atentado ecológico del hotel famoso de El Algarrobico, lo que la Junta hizo fue perpetrar “una burda maniobra” (juez que anuló la licencia de obras) o simplemente actuar de manera penalmente irreprochable (fiscal de la audiencia de Almería). El hotel sigue ahí, tan pancho, con las olas lamiéndoles los pies, como un gigantesco escándalo urbanístico sin responsable y, por lo visto, también sin remedio. Y es que cuado la Justicia ha de habérselas con el Poder se tienta con cuidado la toga una y mil veces hasta que, entre otras cosas, como en este caso, el asunto prescribe. La tela de araña que retiene lo leve y cede ante lo grave, ya saben. Éste no es sino un caso más.

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