En Andalucía, en Astilleros mayormente, por si acaso, deberíamos tomar nota con tinta indeleble del acuerdo alcanzado por los trabajadores de TVE con la implacable SEPI: cobrar el 87 por ciento del sueldo sin trabajar hasta durante trece años sin perjuicio del derecho a buscar otro empleo. Pero tomemos nota no en la agenda de los síndicos, que es borradiza según los climas que reinan, sino en la memoria propia de los ciudadanos. Porque no se entiende tanta dureza cuando se han tratado de resolver algunas crisis y tanta flexibilidad y benevolencia a la hora de tratar otras, no se ve por qué si una empresa cruje en Riotinto o en Cádiz quedan poco menos que abandonada a su suerte mientras a otras privilegiadas se brindan soluciones de oro. Ojalá no haga falta recodarlo nunca, pero, por si acaso, insisto, tomemos nota exacta de este pacto insólito y generoso que, por lo visto, no resulta imposible conseguir cuando así interesa al Gobierno.

1 Comentario

  1. Cuando la paz social lo exige, se funde el patrimonio público. Así se hizo con el patrimonio histórico-arqueológico de Andalucía cuando se quiso evitar que, en la necesaria transformación del campo, su población huyera a las ciudades para formar cinturones de miseria: se establecieron salarios sociales (tipo PER) y se prodigó el uso de los detectores de metales para saquear el entonces riquísimo patrimonio arqueológico, sin que nunca, por parte de la Consejería de Cultura, se quisiera regular el uso de tales instrumentos (aunque sí de las escopetas de caza). Uno tenía así la esperanza de que la Fortuna se le apareciera en forma de tesoro, y con esa esperanza el tiempo iba pasando y la sociedad absorbiendo el problema de su transformación.
    Hoy Cádiz es una ciudad de funcionarios y pre-jubilados, sin suelo industrial alguno ni nada que se le parezca. Para darle una solución que no sea la reorganización territorial, a la que nadie se atreve ni mentar, queda la solución de echar mano del patrimonio que aportamos los que pagamos impuestos directos, o sea los sujetos a nómina. Por cierto, he conocido que estoy entre los 100.000 primeros contribuyentes de este país o lo que sea. Genial, puesto que no cuento con otros ingresos familiares que los que me proporciona mi sueldo de catedrático de universidad. Estoy muy contento con el funcionamiento de la administración pública. Será por mi cintura democrática.

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