Beni de Cádiz distinguía entre “trincar”, que era llevarse lo que a uno le correspondía por su trabajo, y “mangar”, que consistía en lo que el mismo sujeto lograba arañar en beneficios digamos colaterales. Beni, tan comprensivo con la corrupción humana, no vivió para ver estos tiempos del cólera en que se lo llevan crudo los de arriba y los de abajo. Así, si el otro día les informábamos de que la agencia Giahsa, gestora provincial huelvana de aguas y residuos, largaba sumas confortables a los partidos – a todos, ¿eh?–, ahora sabemos que también “trincaron” lo suyo los llamados “agentes sociales”, es decir, sindicatos y empresarios. El que esté sin pecado que tire la primera piedra para lapidar la corrupción de todos.

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