Vean y escuchen a ese empresario, González Baró, que a fuerza de mordidas hizo de su empresa la gran adjudicataria del famoso “Plan E” de ZP. Dice el tío que pagó 700.000 euros en una caja de zapatos –observen la cutrez y el desahogo—y asegura que si la mayoría de la pasta fue a parar a manos da la coalición municipal PSOE-IU, también le largó fiesta a gobiernos locales del PP. O sea, que todos mangando: ahí tienen la razón última de la cleptocracia, el complejo motivo de que la corrupción –con leyes de “transparencia” o sin ellas– campe por sus respetos. Es desolador pero así es.

1 Comentario

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